El Papa pide el fin del conflicto ante el muro en Belén

BELÉN, Cisjordania (Reuters) - Benedicto XVI habló el miércoles a la sombra del muro construido por Israel que separa Belén de Jerusalén, y lo llamó un símbolo trágico del atolladero en el que está la paz en Oriente Próximo.

"Elevándose sobre nosotros (...) es un crudo recordatorio del punto muerto al que parecen haber llegado las relaciones entre palestinos e israelíes", dijo el Pontífice en un discurso en una escuela de la ONU en el campo de refugiados de Aida, a pocos metros del muro.

"En un mundo de fronteras que se abren a los viajes, el comercio y la cultura, es trágico ver estos muros que se siguen construyendo", agregó.

"Rezamos sinceramente por un final de las hostilidades que han llevado a que se construya este muro", manifestó Benedicto XVI, el primer Papa que ve el muro.

Dos años después de la visita de su predecesor, Juan Pablo II, que estuvo en Tierra Santa en 2000, Israel empezó a construir esta barrera mezcla de alambradas y cemento alrededor de Cisjordania, una decisión que justificó para acabar con los atentados suicidas.

Los palestinos, al igual que el Tribunal Internacional de La Haya, lo consideran una construcción ilegal que les arrebata y divide sus tierras.

El convoy papal cruzó los pocos kilómetros que separan Jerusalén de Belén hacia el sur, pasando lentamente a través de puertas metálicas en la fortificada barrera de muros de cemento y torres de vigilancia, hasta llegar a la localidad que los cristianos consideran el lugar del nacimiento de Jesús.

"Larga vida al Papa, larga vida a los palestinos", fueron los gritos que acogieron al papamóvil en las calles antiguas y empinadas de Belén por parte de los palestinos que esperan que el líder de los 1.100 millones de católicos en el mundo apoye sus aspiraciones de independencia.

"Los oprimidos se han vuelto opresores", decía una pintada en la barrera de cemento gris que formaba el impresionante telón de fondo del discurso del Papa. "Puentes, no muros", decía otra.

"Es comprensible que en ocasiones os sintáis frustrados", les dijo. "Vuestras aspiraciones legítimas para hogares permanentes, para un estado palestino independiente, permanecen incumplidas. En cambio, os encontráis atrapados (...) en una espiral de violencia".

Pero el Pontífice alemán, criticado en Israel por lo que los judíos consideraron una falta de emoción ayer en su condena al Holocausto, enfatizó que las partes en conflicto son dos.

SOLUCIÓN DE DOS ESTADOS

La solución de dos estados está apoyada por el presidente palestino, Mahmud Abas, las naciones árabes y Occidente. El nuevo primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no la ha apoyado hasta ahora.

En una misa para unas 5.000 personas en la plaza del Pesebre, próxima a la Iglesia de la Natividad que marca el lugar donde los cristianos creen que Jesús nació en un establo, los asistentes rompieron en aplausos cuando dijo que reza para que "pronto se levante" el embargo israelí sobre Gaza.

Miles de cristianos han dejado Belén desde la segunda "intifada" en 2000.

"Somos cada vez menos, pero tenemos fuerza", dijo Kandra Zreineh, de 45 años y madre de cuatro hijos, procedente de un pequeño pueblo cerca de Belén. "Estamos orgullosos de su visita porque somos pequeños y creemos que podrá marcar una diferencia para nosotros. Todavía creo en milagros".

El viaje del pontífice termina el viernes, cuando regresará a Roma.