El Obispo de Santander presidirá mañana la Misa Crismal en compañía de unos 180 sacerdotes de Cantabria

Con los Santos Óleos bendecidos en la celebración, se ungirán el resto del año a los bautizados, niños de primera comunión, y enfermos

SANTANDER, 7 (EUROPA PRESS)

El obispo de Santander, Monseñor Vicente Jiménez Zamora, presidirá mañana miércoles, a las 11 de la mañana, en la catedral, la tradicional Misa Crismal en la que anualmente se bendicen los Santos Óleos. Al acto acudirán unos 180 sacerdotes de toda la Diócesis, que acompañarán al prelado en el oficio.

Estos santos crismas estarán depositados durante la celebración en tres ánforas colocadas en el presbiterio de la catedral y servirán para administrar, durante el resto del año, los sacramentos de Curación y de Iniciación cristiana en las 611 parroquias de Cantabria y Mena.

Según destacó el Obispado, la Misa Crismal es una de las celebraciones con mayor sentido del año, aunque es poco conocida por los fieles. Al respecto, recordó que el Concilio Vaticano II resalta que se trata de un día en el que los sacerdotes de la Diócesis concelebran con su obispo, "lo que representa un signo de unidad".

En esta Eucaristía, el obispo, junto a sus presbíteros, bendice el óleo depositado en tres grandes ánforas con los que serán ungidos, a lo largo del resto del año, los enfermos y los catecúmenos (bautismo, primera comunión y confirmación). En esta misma celebración, se consagra el Santo Crisma que también es un óleo, pero al que se le une un perfume. De este modo, cuando se unge a los fieles, "éstos difunden un agradable olor, como signo de que los cristianos propagan el aroma del buen olor de Cristo".

Desde el Obispado se "invita a todos los fieles a la misa Crismal, porque verán en ella a los sacerdotes de la Diócesis reunidos con su Pastor y será una celebración en la que se tendrán muy presentes a los enfermos que necesitarán el auxilio de Dios a lo largo de este año; a los niños y a los jóvenes que serán confirmados y bautizados".

La Misa Crismal es una celebración "llena de vida porque tiene una referencia a los sacramentos de la iniciación cristiana, fundamentalmente. A la vez, es un día en que los sacerdotes renuevan también su entrega al Señor para seguir sirviendo a sus comunidades". Durante esta misa se recitan unas oraciones antiquísimas y de gran belleza, explica el Obispado.

Para bendecir los santos óleos y el crisma, el obispo sopla, literalmente, hacia el interior de las tres ánforas que contienen el aceite y los óleos santos, mientras invoca al Espíritu Santo. Con este crisma bendecido se administrarán, a lo largo del año, los sacramentos del bautismo, confirmación, unción de enfermos y orden sacerdotal.