Bombos y tambores caracterizan la Semana Santa en la provincia de Teruel

  • Teruel, 7 abr (EFE).- El sonido de los bombos y tambores identifican los ritos de la Semana Santa en la provincia de Teruel y constituyen un atractivo turístico que congrega a miles de personas en varias localidades como Calanda, Híjar, Alcañiz o la capital turolense.

Bombos y tambores caracterizan la Semana Santa en la provincia de Teruel

Bombos y tambores caracterizan la Semana Santa en la provincia de Teruel

Teruel, 7 abr (EFE).- El sonido de los bombos y tambores identifican los ritos de la Semana Santa en la provincia de Teruel y constituyen un atractivo turístico que congrega a miles de personas en varias localidades como Calanda, Híjar, Alcañiz o la capital turolense.

Un Viernes Santo, el calandino Luis Buñuel tocó el tambor en París y dio a conocer al mundo esta tradición, protagonizada cada año por miles de tocadores de bombos y tambores que provocan un gran estruendo con sus mazas y palillos.

Una expresión popular que se remonta a mediados del siglo XIX y que se ha extendido desde poblaciones como Calanda e Híjar por todo el Valle del Ebro y a todos los rincones de la provincia de Teruel.

Calanda e Híjar son precisamente las poblaciones más representativas del "romper la hora", que recuerda la muerte y pasión de Cristo.

También forman parte de la asociación Ruta del Tambor y del Bombo (www.rutadeltamborybombo.com) las localidades de Alcorisa, Urrea de Gaén, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Andorra, Alcañiz y Albalate del Arzobispo, aunque éstas no son las únicas que cultivan la tradición.

En cada lugar se realizan estos actos de forma diferente y así, por ejemplo, en Alcañiz no se "rompe la hora" al unísono sino que los tamborileros salen de sus casas golpeando los tambores para reunirse en la plaza de España.

Híjar protagoniza el "romper la hora" a las 00:00 horas del Viernes Santo, en un plaza llena de tocadores vestidos con sus túnicas negras, donde esperan la señal del alcalde para comenzar a golpear sus instrumentos.

Otros pueblos como Andorra o Albalate del Arzobispo también celebran este rito, pero quizás sea Calanda la localidad en que "romper la hora" sea más conocida.

En Calanda, con la plaza abarrotada de tocadores con sus sayas moradas, se aguarda a que a las 12:00 horas (mediodía) del viernes el alcalde y sus invitados -este año Luis Eduardo Aute- golpeen un gran bombo construido en 1973 para "romper la hora", a lo que sigue un gran estruendo que alcanza los 120 decibelios.

Desde hace algunos años, Teruel capital también rompe la hora a las 12.30 horas del Viernes Santo, a partir de la señal que marca el bombo más grande del mundo, que construyó el campanero de la catedral, José Ubé.

Se trata del único acto en que se tocan estos instrumentos de percusión en la capital, ya que los tocadores lo hacen en las procesiones generales del Jueves y Viernes Santo.

Estas procesiones cuentan con 14 pasos y la presencia de cerca de 2.000 cofrades, entre los que se encuentran cerca de 700 tocadores de tambores y bombos agrupados en las Cofradías.

Si la presencia de tambores y bombos llega hasta el último rincón de la provincia de Teruel y ha sustituido instrumentos tradicionales como la carraca, todavía hay tradiciones seculares que se mantienen en algunas localidades.

En Alcorisa unos 300 vecinos se convierten en la tarde del Viernes Santo en actores del Drama de la Cruz en el Monte Calvario, en el que se dramatiza la pasión y muerte de Cristo.

Quizá la más común la constituye la subida al Calvario en la noche, costumbre introducida a finales de la Edad Media por los franciscanos en un Vía Crucis, que, por ejemplo, se mantiene en Urrea de Gaén.

En Alcorisa se ha convertido en una representación de la Pasión y Muerte de Cristo en la que participan más de 200 actores aficionados.

Sarrión se precia de tener una Semana Santa con más de 800 años de antigüedad en la que se cantan las "salidhijas" ("Salid hijas de Sión") y en la que están presentes los "pediñosos", que anteceden a la procesión, y que piden limosna.

Otra costumbre que se mantiene es el "Judas y el Gallo" del Domingo de Resurrección, en Jabaloyas, donde los mozos colocan un monigote, el Judas, que después de la procesión queman o ahorcan.

La Semana Santa es para la provincia de Teruel una importante atracción turística que tradicionalmente llena los establecimientos, aunque este año, debido a la crisis, los hoteleros dudan de poder colgar el cartel de completo.