De la valla fronteriza a costaleros en la Semana Santa de Melilla

  • Melilla, 9 abr (EFE).- Un grupo de unos treinta inmigrantes del Centro de Estancia Temporal (CETI) de Melilla se han convertido hoy en protagonistas de la Semana Santa melillense, al salir por primera vez como costaleros de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima del Rocío.

De la valla fronteriza a costaleros en la Semana Santa de Melilla

De la valla fronteriza a costaleros en la Semana Santa de Melilla

Melilla, 9 abr (EFE).- Un grupo de unos treinta inmigrantes del Centro de Estancia Temporal (CETI) de Melilla se han convertido hoy en protagonistas de la Semana Santa melillense, al salir por primera vez como costaleros de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima del Rocío.

Los inmigrantes, la mayoría subsaharianos, pero entre los que se encuentran también cinco indios, han portado sobre sus hombros dos de las imágenes más veneradas de la ciudad española en el norte de África.

Por su parte, cuatro mujeres, procedentes de Sudán, Nigeria o Chad, han sido las encargadas de llevar los estandartes de la Cofradía, aunque lo han hecho con el rostro cubierto por el tradicional capirote.

Por un día, los inmigrantes han dejado de ser noticia por sus asaltos en el perímetro fronterizo y se han convertido en unos cofrades más, en un ejemplo de integración pionero en una ciudad que presume de solidaria y abierta.

Durante varias semanas, han estado ensayando los pasos, los toques de campana con los que el capataz se comunica con los portadores y han aprendido un lenguaje distinto al suyo propio.

Poco antes de las cuatro y media de la tarde, en los minutos previos a la salida del Cautivo y del Rocío, como popularmente se conoce en Melilla a las dos imágenes, se han producido momentos de nervios ante la expectativa generada este año.

Los nuevos portadores de la Virgen y el Cristo han querido tener un momento de intimidad con ellos, y han dedicado una oración en solitario, para pedirles la intercesión para que su situación en España se regularice.

Ése es precisamente uno de los condicionantes que ha marcado su salida este año, el pedir a Dios que les ayude tras un largo camino que, en algunos casos, se ha prolongado durante tres años, aunque también lo que han pretendido es integrarse más en una sociedad que ya sienten como suya.

Así lo ha asegurado a Efe Gur, un inmigrante indio que, junto a Oparack, de origen subsahariano, se ha convertido en el guía de sus compañeros por su dominio del castellano.

Gur y Oparack, junto a los demás portadores, tienen un largo camino por delante, ya que la procesión del Cautivo y del Rocío es la más larga de Melilla, con un recorrido de unas once horas.

Sin embargo, afirman que eso no es nada comparado con el que han tenido que hacer para llegar a Melilla procedentes desde lugares tan lejanos como Uganda, Nigeria, Ruanda, Chad, India o Zimbabue.

Por eso, en la Cofradía han sido muy bien acogidos tanto por la Junta de Gobierno, como por el resto de los compañeros, muchos de los cuales hoy les han ayudado a colocarse el traje que se les ha comprado para la ocasión.

Los inmigrantes han sido así, casi sin quererlo, el centro de todas las miradas de los cientos de melillenses que han acudido a la salida de las dos imágenes que, precisamente, fueron las primeras que en la ciudad autónoma fueron portadas por mujeres, en otro ejemplo de apertura de la Cofradía.

La Semana Santa congrega cada año en las calles de Melilla a personas de diferentes confesiones religiosas, ya sean cristianos, musulmanes o judíos, en un ejemplo de integración que este año ha dado un paso más.