La Procesión de Resurrección cerró los actos de la Pasión segoviana

SEGOVIA, 12 (EUROPA PRESS)

La Procesión de Resurrección, una tradición perdida hace más de medio siglo y recuperada en el año 2003 por la Junta de Cofradías de Segovia, ha puesto punto final hoy, Domingo de Pascua, a las celebraciones de la Semana Santa segoviana, que comenzaron el Domingo de Ramos.

En la procesión participó la imagen de Cristo Resucitado, una imagen de madera policromada, de tamaño natural, obra de escuela castellana, de autor desconocido y fechada en el último tercio del siglo XVI, que durante el año recibe culto en la iglesia de San Millán.

El segundo paso, incorporado en 2006, es el Santo Sepulcro vacío, la urna en la que habitualmente es portado el Cristo de los Gascones durante su participación en los distintos actos de Semana Santa y que en este caso simboliza la tumba de Cristo vacía tras la Resurrección.

Con una representación de las hermandades, cofradías y feligresías de la Semana Santa segoviana, y con la participación de la banda de tambores de la Feligresía de San Andrés y la banda de la Unión Musical Segoviana, la Procesión recorrió las calles más céntricas de la capital segoviana hasta la Catedral, donde la imagen del Resucitado fue recibida por el obispo de la Diócesis, Ángel Rubio.

Además de los actos religiosos, en este Domingo de Pascua se ha celebrado, un año más, el habitual homenaje que la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su última Palabra, del barrio de San Millán, dedica al escultor segoviano Aniceto Marinas, vecino del barrio, que realizó y donó a la cofradía ambas imágenes.

El acto, que se ha desarrollado ante el monumento a Aniceto Marinas erigido en los Jardinillos de San Roque, ha contado con un panegírico del escultor que este año ha estado a cargo del periodista e historiador Guillermo Herrero.