Miles de personas cierran en Zamora el domingo de Resurrección con la tradición del 'Dos y pingada'

ZAMORA, 12 (EUROPA PRESS)

Miles de personas cerraron hoy en Zamora la Semana Santa cumpliendo la tradición de comer el 'dos y pingada', un plato compuesto por huevos fritos y jamón ligeramente pasado por la sartén y, en ocasiones, también pan frito.

Esta sencilla preparación se consume tras la celebración de la procesión del Domingo de Resurrección, tradicionalmente en los bares del barrio de La Horta, donde concluye el desfile procesional, aunque se ha extendido ya a los bares y restaurantes de toda la ciudad. También se celebra esta costumbre en los domicilios particulares.

El almuerzo del 'dos y pingada' era practicado inicialmente por los cargadores de la cofradía de la Santísima Resurrección, tras la conclusión de la procesión.

Los actos tradicionales que están vinculados a esta procesión, que se desarrolla por las calles del casco antiguo de Zamora son considerados de los más antiguos de toda la Semana Santa de la capital, declarada de Interés Turístico Internacional.

En ella participaron hoy las imágenes de Jesús Resucitado, obra realizada en 1873 por Ramón Álvarez, y de la Virgen del Encuentro, una escultura de Higinio Vázquez de 1993. Las dos imágenes salieron a primera hora de la mañana de la iglesia de La Horta, aunque siguieron caminos distintos hasta coincidir en la Plaza Mayor, donde tiene lugar la ceremonia del Encuentro entre la madre y el hijo resucitado. Después, ya de manera conjunta, los dos pasos enfilan la calle Balborraz para llegar de nuevo hasta el templo de salida.

Los cofrades no llevan túnica, sino que van vestidos de calle. Lo más característico de los hombres y mujeres que pertenecen a esta hermandad es que llevan una vara metálica que está coronada por una imagen de Cristo Resucitado. Además, cada uno de ellos adorna a su gusto, con flores y cintas, la parte alta de la vara.