Un estudio no ve relación entre los refrescos azucarados y la obesidad

MADRID, 12 (EUROPA PRESS) Científicos del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y de las Universidades de Granada, Zaragoza, Murcia, y Cantabria han desarrollado un estudio según el cual no se ha encontrado "ninguna asociación" entre el consumo de refrescos azucarados y la obesidad en los adolescentes. En la investigación, bajo el título '¿Está asociado el consumo de refrescos azucarados con la composición corporal? Estudio transversal en adolescentes españoles', publicada en el último número de la revista científica 'Nutrición Hospitalaria', los expertos señalan la importancia de tener en cuenta otros factores multidisciplinares como la actividad física y los estilos de vida, o la dieta en su conjunto, a la hora de analizar su relación con la obesidad. La investigación forma parte del estudio 'Alimentación y valoración del estado nutricional en adolescentes (Estudio AVENA)', pero ahora ha sido refrendada mediante la publicación de su metodología y principales resultados en Nutrición Hospitalaria, la revista científica de la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral, la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, la Sociedad Española de Nutrición, y la Federación Latino Americana de Nutrición Parenteral y Enteral. El estudio se basó en una muestra de un total de 1.523 adolescentes españoles (768 chicos y 755 chicas) de entre 13 y 18 años divididos en tres grupos diferentes según el consumo de refrescos azucarados que habían realizado durante las últimas 24 horas: no consumidores de refrescos azucarados (0 gramos de consumo), aquellos que habían realizado un consumo moderado, entendido como una bebida refrescante al día (menos de 336 gramos al día), y los que habían realizado un consumo superior (considerado como aquellos que habían ingerido más de 336 gramos diarios. Los expertos constataron que entre los grupos de adolescentes establecidos según los refrescos azucarados consumidos no se observaron diferencias significativas en los parámetros antropométricos, Índice de Masa Corporal (IMC) o grasa corporal pese a las diferentes entre las cantidades que ingeridas de refrescos. Los científicos participantes en el estudio coincidieron en sugerir que, dado que no se ha encontrado asociación alguna entre el consumo de refrescos azucarados y obesidad, "los patrones y hábitos dietarios, así como los factores del estilo de vida, y la actividad física deberían tenerse en cuenta al examinar las relaciones transversales o longitudinales con la obesidad", ya que "los estudios de intervención multidisciplinar son cruciales" cuando se trata de encontrar soluciones a la obesidad infantil, debiendo tener en cuenta los aspectos mencionados. Para la doctora Ascensión Marcos, principal responsable de la investigación, jefa del Grupo de Inmunonutrición del CSIC y coordinadora del estudio AVENA, con este trabajo de investigación "se ha refrendado la teoría que en las alteraciones del sobrepeso y obesidad del adolescente influyen muchos factores y hay que valorarlos siempre en su conjunto, como la dieta en general o la vida sedentaria de nuestros jóvenes de hoy".