Un experto afirma que las borracheras en la adolescencia pueden perjudicar el crecimiento y alterar funciones cerebrales

VALENCIA, 19 (EUROPA PRESS)

El jefe de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Casa de Salud de Valencia, el doctor José Olcina, advirtió hoy de que "las borracheras habituales en la adolescencia producen una tolerancia al alcohol que puede perjudicar el crecimiento y alterar las funciones cerebrales".

Asimismo, el especialista destacó la importancia de "sensibilizar a la población del riesgo real que implica beber a edades tempranas" porque, según aseguró, "afecta al desarrollo neuronal completo y correcto del 'cableado' de las células nerviosas que debe estar maduro y no lo está hasta los 18-21 años", según informó el Hospital Casa de Salud en un comunicado.

El doctor Olcina indicó que "son muchos los jóvenes que tienen su primer contacto con el alcohol entre los 12 y los 17 años, una edad que se considera temprana". "Numerosos estudios --continúo el experto-- han demostrado que los sujetos que empiezan a beber a una edad temprana tienen más riesgo de sufrir alcoholismo cuando son adultos".

En referencia al consumo entre los jóvenes españoles, de entre 15 y 19 años, los últimos estudios apuntan que la ingesta de alcohol en este grupo de población se da principalmente durante los fines de semana.

Además, estos estudios alertan de que ciertos establecimientos venden alcohol a menores de edad en Valencia. El especialista resaltó que "el modelo de consumo en las generaciones jóvenes está cambiando en cuanto a la forma de beber social y de recreo".

El jefe de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Casa de Salud precisó también que las mujeres sufren antes los efectos negativos de la bebida, "aún ingiriendo una cantidad inferior que los hombres".

Al respecto, señaló que, según demuestran algunos trabajos, "el consumo de drogas como el alcohol o la nicotina posee un peor impacto en la mujeres que en los hombres". Así, el doctor Olcina afirmó que el corazón de las mujeres es más sensible al alcohol con "repercusiones más rápidas sobre la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, en comparación con el de los hombres".