Enfermedades cardiovasculares: primera causa de muerte en España

MADRID (Reuters) - Las enfermedades cardiovasculares fueron la principal causa de muerte en 2007 en España, representando un 32,2% de los fallecimientos totales, seguidas de los tumores y de las enfermedades del sistema respiratorio, informó el lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En total, se produjeron en España 385.361 defunciones en 2007, de las que 124.126 se debieron a afecciones cardiovasculares, 103.329 (un 26,8%) fueron por tumores y algo más de 44.000 por enfermedades del sistema respiratorio, según la Estadística de Defunciones del INE.

El total de fallecimientos - de los que 184.225 fueron mujeres y 201.136 hombres - supone un aumento de la tasa bruta de mortalidad de un 1,9% respecto al año anterior.

En las defunciones a causa de las enfermedades respiratorias se produjo una elevación del 11,4% respecto al año anterior. Según el estudio, este aumento se debió a que en 2006 el número de muertes por esta causa descendió ya que en 2005 se registró una alta tasa de mortalidad por la incidencia de la gripe.

El INE destacó además que entre la causas de muerte más frecuentes, el único descenso claro se registró en los accidentes de tráfico, que provocaron 3.811 fallecimientos, lo que supone un 8% menos que el año anterior.

En lo que se refiere a las mujeres, las enfermedades cerebrovasculares fueron la principal causa de muerte, y en aquellas causadas por tumores malignos, el cáncer de mama fue el más significativo, con casi 6.000 fallecimientos.

El cáncer de bronquios y de pulmón ha continuado elevándose entre las mujeres, y las muertes por esta causa aumentaron un 6,2% respecto a 2006.

El INE destacó que entre las causas de mortalidad más frecuentes entre las mujeres se encuentran tres que no aparecen entre las más habituales en los hombres: la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad hipertensiva y el cáncer de páncreas.

En el caso de los hombres, el cáncer de bronquios y el de pulmón fueron la segunda causa de muerte.

En cuanto a la distribución territorial, Asturias registró la tasa más elevada de fallecimientos por cada 100.000 habitantes, seguida de Galicia y de Castilla y León.

Las tasas más bajas correspondieron a la ciudad autónoma de Melilla, Canarias y Madrid.