Arrabal agradece la atención de los sanitarios franceses tras sufrir un desvanecimiento

  • Murcia, 23 mar (EFE).- El escritor Fernando Arrabal ha agradecido a los servicios sanitarios de París (Francia) la atención que le prestaron tras sufrir un desvanecimiento, del que se recupera en su casa parisina aunque le impedirá viajar a Murcia donde mañana iba a pronunciar una conferencia.

Arrabal agradece la atención de los sanitarios franceses tras sufrir un desvanecimiento

Arrabal agradece la atención de los sanitarios franceses tras sufrir un desvanecimiento

Murcia, 23 mar (EFE).- El escritor Fernando Arrabal ha agradecido a los servicios sanitarios de París (Francia) la atención que le prestaron tras sufrir un desvanecimiento, del que se recupera en su casa parisina aunque le impedirá viajar a Murcia donde mañana iba a pronunciar una conferencia.

Victorino Polo, coordinador del ciclo literario "Encuentros de Primavera" organizado por la Universidad de Murcia, informó hoy de la suspensión de la conferencia de Arrabal y remitió el correo electrónico enviado por el filósofo vasco para disculparse.

En su menaje, Arrabal explica de forma detallada lo mal que se sintió el pasado 18 cuando sufrió una indisposición mientras se encontraba solo en su domicilio, sus esfuerzos hasta llegar al teléfono y cómo se encontró de pronto con "una brigada de 'madres Teresa'".

En el relato, el escritor explica que el pasado miércoles a media noche cayó en el suelo de su casa "creyendo topar con la muerte", pidió socorro sin que nadie pudiera oirle, y que tuvo la impresión de "estar emponzoñado, por un veneno que me resuelve mis adentros".

Tras perder el equilibrio e intentar alcanzar el teléfono sin éxito, el escritor creyó que iba "a desaparecer definitivamente. Voy a ocultarme para siempre, pero rodeado por un océano de inmundicia vomitada".

Cuando se encontraba en esa situación aparecieron en su domicilio dos enfermeros del SAMU francés a los que califica de "madres-Teresa" que lo incorporaron y limpiaron, mientras lo consolaban.

"No quiero que me vean en el estado en que estoy. No quiero que se aproximen. Que les apeste mi miseria. Mis ojos son incapaces de fijarlos. Me los tapo con la mano", relata el escritor.

Arrabal agradece la atención que le prestaron estos dos enfermeros de "bonito acento" que lo llenaron de gentilezas y le trataron de "monsieur".

Alude cómo los sanitarios lo trasladaron en volandas a una ambulancia, en la que ya consiguió darles las gracias por el trato recibido a lo que los sanitarios le contestaron que no hacía falta el agradecimiento porque estaban allí para ayudarle.

Una vez en el servicio de Urgencias del Hospital Cochin de París, el escritor se muestra sorprendido también por las continuas atenciones que tienen con él las enfermeras, cuidadores, médicos e internos para los que Arrabal es una persona anónima, pero que le asisten "con la misma preocupación" y el "mismo deseo de auxiliarle".

El filósofo vasco refiere que tras varias pruebas, los facultativos, entre los que cita al profesor Pascal Corlieu, "con sus aparatos de cosmonauta y su saber legendario", descubren que el mal lo causa el laberinto de su oído interno y recuerda que hace meses su cabeza "topó contra una barra de acero y que ahora surgen las consecuencias".

Gracias a la intervención de los sanitarios el escritor se encuentra "a salvo, re-equilibrado y en casa" y considera que toda su vida "le ha frustrado no llegar a ser el santo pagano de sus aspiraciones. Con lo fácil que les resulta alcanzar la santidad civil a esta brigada de la Fraternidad y de la Urgencia".