Casi la mitad de los trasplantes de riñón deriva en una nefropatía crónica al año de la operación, según expertos

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MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Entre el 35 y 50 por ciento de los pacientes que reciben un riñón trasplantado presentan nefropatía crónica al pasar un año de la operación, según datos del Grupo Español para el Estudio de la Nefropatía Crónica del Injerto presentados en el marco de las jornadas 'Actualización de los factores predictivos de la nefropatía crónica en trasplante renal' que se han celebrado estos días con la colaboración de Wyeth.

Dicha enfermedad suele aparecer en función de la respuesta inmune, las características del donante, la nefrotoxicidad, los factores de riesgo cardiovascular y el tipo de tratamiento inmunosupresor empleado, entre otros factores, y tiene como consecuencia la pérdida lenta y progresiva de función renal del nuevo órgano.

Por ello, explicó el especialista del Servicio de Nefrología del Hospital Bellvitge de Barcelona y coordinador de este grupo, Daniel Serón, la prevalencia de los distintos factores asociados a la pérdida del injerto por nefropatía crónica se ha ido modificando de forma muy importante entre 1990 y 2002 ya que "la edad del donante ha aumentando de forma progresiva".

No obstante, a pesar de esta modificación en las características del donante su supervivencia no ha empeorado, en parte porque "se ha podido disminuir la prevalencia de otros factores de riesgo". De hecho, la prevalencia de rechazo ha descendido del 40 al 15 por ciento "gracias a la introducción de nuevos inmunosupresores", señaló el doctor Serón.

Precisamente, sobre el papel de los nuevos inmunosupresores, un estudio reciente realizado por este grupo ha mostrado que en aquellos pacientes trasplantados sin tratamiento con anticalcineurínicos (ciclosporina o tacrolimus) el tiempo de progresión a una fase de enfermedad renal crónica era mayor.

Según el doctor Roberto Marcén, del Servicio de Nefrología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, "la progresión de la pérdida de función renal es mayor en estadios de mejor función renal y en enfermos con diabetes o en aquellos tratados con ciclosporina, mientras la progresión es más lenta en aquellos enfermos que no tomaban anticalcineurínicos, es decir ni ciclosporina ni tacrolimus".