El diagnóstico por imagen avanzado mejora la precisión del tratamiento de pacientes hepáticos y evita pruebas agresivas


MADRID|

Las nuevas técnicas de imagen más avanzadas evitan a los pacientes con enfermedades hepáticas tener que someterse a pruebas diagnósticas invasivas, como la biopsia hepática, un procedimiento que requiere de ingreso hospitalario y que está asociado a complicaciones graves.

Entre este tipo de técnicas se encuentran la elastografía de transición con la última generación, similar a una ecografía, que permite el estudio dirigido e indoloro de las principales enfermedades del hígado al medir su elasticidad o dureza, lo que permite analizar la gravedad de la lesión hepática.

Frente a la tradicional biopsia, se trata de un procedimiento ambulatorio, rápido y sencillo que aporta información muy relevante sobre el estado del hígado, según ha explicado el hepatólogo Óscar Núñez, del Hospital Sanitas La Moraleja de Madrid, que acaba de adquirir un equipo de este tipo con la tecnología FibroScan.

"Esta innovadora técnica nos permite prescindir, en la mayoría de los casos, de la biopsia hepática, que es más agresiva y peor aceptada por los pacientes. Además, permite realizar un seguimiento más estrecho ya que, al ser una técnica inocua, se puede repetir cuantas veces sea necesario para valorar la evolución de la enfermedad", ha defendido.

Y en el caso del 'Fibroscan', este experto ha recordado que permite obtener más información y de mayor calidad al disponer también de sonda CAP, que permite evaluar el grado de acúmulo de grasa en el hígado, además del grado de fibrosis.

Además, Núñez ha recordado que en la actualidad se está produciendo un cambio importante gracias al aumento del sobrepeso y la obesidad, lo que ha provocado un incremento en la incidencia de la enfermedad hepática por depósito graso con la posibilidad de desarrollo de cirrosis y de cáncer de hígado.

Estos pacientes, además, sufren de otros trastornos como hipertensión arterial, diabetes mellitus, aumento de colesterol, entre otros, lo que implica un alto riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares graves, lo que se encuadra en el llamado síndrome metabólico.