Sanidad se reúne con la Sociedad Madrileña de Nefrología y enfermos renales para potenciar el registro de pacientes

Unos 400.000 madrileños tienen la función renal disminuida, y el 28,3% de los que van a los hospitales lo acaban sufriendo

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

La viceconsejera de Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Ana Sánchez Fernández, se reunió hoy con la Sociedad Madrileña de Nefrología (SOMANE) y la Asociación de Enfermos renales (ALCER-Madrid) para difundir entre nefrólogos y pacientes de la región las actividades desarrolladas conjuntamente entre ambas asociaciones, con especial referencia al registro de enfermos renales (REMER), constituido el año pasado.

Según informó SOMANE en un comunicado, el acto, que tuvo lugar en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, estuvo presidido por el presidente de la SOMANE y nefrólogo de la Fundación Hospital Alcorcón, el doctor José María Portolés.

Así, los asistentes recibieron información sobre los datos del Registro de Enfermos Renales de la Comunidad entre los años 2004 y 2007 y que, desde el año pasado, se recogen ya a través del REMER, donde es obligatorio registrarse. Funciona mediante una aplicación informática desarrollada por la Consejería de Sanidad bajo el asesoramiento de la SOMANE.

Además, también se expusieron las aportaciones de SOMANE a la nefrología madrileña, las expectativas de los enfermos renales asociados en ALCER-MADRID ante la estrecha colaboración existente entre la Consejería de Sanidad y la SOMANE, y las actuaciones de la Consejería de Sanidad para promover la atención a los pacientes en tratamiento renal sustitutivo (TRS).

ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA

La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud de primer orden en la Comunidad de Madrid. Habitualmente se relaciona la ERC sólo con diálisis y trasplante, pero se trata de una enfermedad crónica que pasa por diferentes estadíos y debe abordarse desde fases iniciales. Se estima que 400.000 habitantes en Madrid tienen la función renal disminuida, inferior al 60 por ciento. También afecta al 28,3 por ciento de los pacientes que ingresan por cualquier motivo en nuestros hospitales y al 21,3 por ciento de los que acuden a la Atención Primaria por cualquier motivo.

La ERC es en sí misma un factor de riesgo cardiovascular, que debe ser estudiado y manejado con especial cuidado en grupos de riesgo como los pacientes hipertensos, diabéticos, añosos o con enfermedades renales hereditarias en la familia.

El riñón es el órgano que depura nuestro cuerpo y, por tanto, aquellos pacientes con función renal reducida precisan de un control especial de los tratamientos farmacológicos. Deben evitar el uso de fármacos que pueden dañar al riñón, como los antiinflamatorios, o que pueden aumentar su toxicidad, como los antidiabéticos orales y ajustarse las dosis de otros fármacos a la función renal de cada paciente, como ocurre con la mayoría de los antibióticos.

Los riñones también regulan el control de la tensión arterial, la composición del medio interno y actúan como órganos endocrinos reguladores de la producción de sangre, y del metabolismo óseo, entre otros.

TRATAMIENTO RENAL SUSTITUTIVO

Actualmente, en Madrid reciben tratamiento renal sustitutivo (TRS) más de 5.000 pacientes. "Podemos estar orgullosos de que el trasplante renal sea la primera forma de TRS en nuestra Comunidad. Cada año inician TRS 750 pacientes nuevos y en 2007 recibieron diálisis 2015 pacientes en nuestra Comunidad", apuntaron desde SOMANE.

Para el tratamiento con diálisis se dispone de técnicas de hemodiálisis, bien hospitalarias o en centros de diálisis, así como de técnicas domiciliarias, como la diálisis peritoneal domiciliaria y la hemodiálisis domiciliaria. Aproximadamente uno de cada siete pacientes que comienzan diálisis en Madrid eligen las técnicas domiciliarias, que dan una mayor independencia y control de su enfermedad.

"La realidad de nuestra Comunidad, con más de 6 millones de habitantes y 22 servicios de Nefrología que atienden pacientes de la sanidad publica, configuran un escenario muy especial. En este entorno son imprescindibles medidas de coordinación entre centros, aplicación de planes integrados de calidad y seguimiento de resultados que permitan asegurar una atención nefrológica igualitaria de la máxima calidad", concluyó Portolés.