El Gregorio Marañón utiliza una nueva técnica de recuperación de altura en vértebras en personas con osteoporosis

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Traumatólogos del hospital Gregorio Marañón han implantado un stent en personas con fracturas osteoporóticas con el que consiguen recuperar la altura vertebral perdida por el aplastamiento de la vértebra, informó este jueves la Comunidad de Madrid.

Esta nueva técnica permite abrir un hueco entre las vértebras y colocar posteriormente un balón, por lo que los pacientes recuperan el armazón esquelético del cuerpo, que se había perdido como consecuencia del aplastamiento vertebral provocado por la osteoporosis, ya que se crea una cavidad en el hueso que se rellena con cemento.

Es una técnica mínimamente invasiva y menos agresiva para los pacientes que el tratamiento quirúrgico convencional, además, la recuperación es mucho más rápida y se puede ir a casa en el mismo día.

La osteoporosis produce la debilitación de la cantidad y la calidad de los huesos, estimándose que la sufren el 35 por ciento de las mujeres mayores de 50 años, cifra que alcanza a la mitad de las mujeres mayores de 70 años.

Para llevarla a cabo, el traumatólogo introduce por la vía posterior de la vértebra afectada un catéter que lleva en uno de sus extremos un stent con un balón que, al expandirse, se queda insertado en la vértebra dándole consistencia.

Además, con esta técnica, que se aplica con anestesia local y que dura aproximadamente 35 minutos, se gana en seguridad y eficacia en el tratamiento de fracturas vertebrales, eliminando el dolor, recuperando y conservando la altura vertebral y estabilizando las vértebras y el armazón esquelético dañados como consecuencia del aplastamiento de la vértebra motivado por la osteoporosis. Además, la estancia hospitalaria se reduce a un período entre 12 y 24 horas y el reestablecimiento de los pacientes es más rápido.

Asimismo, según explicó el traumatólogo del hospital Gregorio Marañón e impulsor de esta técnica, Juan Díaz-Mauriño, el stent realiza una doble función: "por un lado contiene el balón que se posiciona en el sitio ideal, creando una cavidad homogénea en el interior de la vértebra evitando que el globo se deforme hacia la fractura; y, por otro, mantiene la altura de la vértebra íntegra al retirar el balón previo a la inyección de cemento que se aplica en el interior de la vértebra".

Otra de las ventajas adicionales de la aplicación de esta técnica reside en su seguridad, ya que este sistema "ofrece un cemento con calibrador de viscosidad o viscosímetro que le indica al cirujano el momento idóneo de inyección del mismo dentro de la vértebra para su relleno, con la viscosidad adecuada para minimizar el riesgo de extravasación o fuga de cemento hacia otras estructuras del cuerpo no deseadas".

Además, esta técnica ofrece un control de la deformidad del balón por parte del cirujano y una sencilla instrumentación que permite acortar el tiempo quirúrgico gracias al sistema guiado que orienta al cirujano en la forma y lugar de introducción del stent dentro de la vértebra, disminuyendo los riesgos asociados al procedimiento quirúrgico.