La promiscuidad frena la evolución de las nuevas especies

MADRID|
  • Confunde el acervo genético y diluye las diferencias de genes entre las poblaciones

  • "Estamos muy entusiasmados con estos hallazgos, ya que esta teoría derriba completamente la sabiduría convencional”, apuntan los investigadores. 

La promiscuidad ralentiza la evolución de las especies

La promiscuidad ralentiza la evolución de las especies MADRID | EUROPA PRESS

La promiscuidad confunde el acervo genético y diluye las diferencias de genes entre las poblaciones, con lo que frena la evolución de nuevas especies, según un estudio realizado por un equipo internacional de 11 investigadores dirigido por el Centro Milner para la Evolución de la Universidad de Bath (Reino Unido).

La teoría de la evolución de Darwin mostró que las nuevas especies evolucionan cuando la selección natural favorece a los individuos con características particulares, permitiéndoles sobrevivir, reproducirse y transmitir sus genes con más éxito que sus pares. Con el tiempo, un grupo de individuos puede evolucionar para adaptarse a su entorno local y formar una nueva especie.

Anteriormente se pensaba que la selección sexual, cuando un individuo prefiere aparearse con otros con características específicas, impulsaba la formación de nuevas especies. Uno de estos procesos es la selección descontrolada de Fischer (que lleva el nombre del biólogo evolutivo británico Ronald Fisher), un mecanismo mediante la cual rasgos arbitrarios como plumas destacadas o cantos sofisticados atraen la atención de la hembra y, por lo tanto, mejoran el éxito de apareamiento. Entonces, debido a las variaciones locales en las preferencias femeninas, las poblaciones cercanas pueden diferenciarse rápidamente y con el tiempo evolucionar hacia nuevas especies.

Sin embargo, una nueva investigación sobre aves, publicada en la revista académica ‘Evolution’, revierte la sabiduría convencional y sugiere que la promiscuidad en realidad ralentiza la evolución de nuevas especies. Un equipo de investigadores de las universidades de Bath y de Cardiff (Reino Unido), y del Instituto Max Planck de Ornitología (Alemania) analizó la estructura genética de las poblaciones de aves playeras para rastrear cómo habían evolucionado con el tiempo.

AVES POLÍGAMAS Y MONÓGAMAS

El equipo encontró que las especies de aves polígamas, que crían con varios compañeros durante una estación, son menos diversas genéticamente dentro de la especie en comparación con las especies monógamas, que sólo se aparean con un compañero por temporada.

Esto contradice las teorías contemporáneas que predicen una rápida diversificación y, por tanto, mayores diferencias genéticas entre las poblaciones de aves playeras polígamas. 

Josie D'Urban Jackson, primera autora del estudio, apunta que “debido a la presión para encontrar más de un compañero, las aves playeras polígamas buscan grandes áreas y, por lo tanto, extienden sus genes”. “Esto significa que, efectivamente, confunden el acervo genético diluyendo cualquier diferencia genética entre lugares geográficamente distantes, de modo que las poblaciones son menos propensas a diversificarse en nuevas especies con el tiempo", añade.

Jackson subraya que, “por el contrario, las especies monógamas sólo tienen que encontrar un compañero para emparejarse en cada estación y tienden a regresar a los mismos criaderos con el tiempo”, de manera que “pueden adaptarse gradualmente a su entorno local, lo que incrementa la probabilidad de que formen nuevas especies".

"Estamos muy entusiasmados con estos hallazgos, ya que esta teoría derriba completamente la sabiduría convencional”, apunta Tamás Székeley, del Centro Milner para la Evolución de la Universidad de Bath, quien añade: "Se podría pensar que los pájaros eligen a los compañeros arbitrariamente si son promiscuos, pero la mayoría de los individuos prefieren un tipo concreto, al igual que algunos humanos pueden preferir el pelo rubio u oscuro en una pareja”.

Székeley apunta que este estudio coincide con otros anteriores de que las aves poligámicas a veces viajan cientos de kilómetros para encontrar una pareja adecuada. “Por ejemplo, en Madagascar encontramos que los chorlitos polígamos eran similares en toda la isla, mientras que los chorlitos monógamos tienen una composición genética distinta entre lugares cercanos, mostrando así el mismo patrón que nuestro estudio a gran escala acaba de confirmar", concluye.