La Sociedad Andaluza Medicina Nuclear premia al Macarena (Sevilla) por un trabajo sobre carcinoma de tiroides

SEVILLA, 6 (EUROPA PRESS) La Sociedad Andaluza de Medicina Nuclear ha premiado recientemente a un equipo de seis especialistas del Servicio de Endocrinología y Medicina Nuclear del Hospital Virgen Macarena (Sevilla) por un trabajo que explora vías alternativas en la terapia del cáncer de tiroides. En concreto, el galardón 'Miguel Torres Avisbal' ha distinguido la labor investigadora de los especialistas Manuela Molina, Auxiliadora Fernández, Teresa Cambil, Tomas Martín, Alfonso Gentil y Juan Castro, por su trabajo 'Rosiglitazona en pacientes con tiroglobulinas elevadas y rastreo corporal total negativo'. Esta investigación analiza la eficacia de la Rosiglitazona, un fármaco que estimula la captación de yodo (I-131) en pacientes con carcinoma diferenciado de tiroides. Según informó hoy este hospital sevillano, se da la circunstancia de que en estas personas los marcadores tumorales están elevados, mientras que los rastreos diagnósticos con I-131 tienen nula o insuficiente captación. En la actualidad, este equipo investigador ha tratado ya a 13 enfermos, de los que se han obtenido respuesta inmediata al tratamiento en un 77 por ciento de los casos, que han presentando buena tolerancia y aceptación de la terapia. Ahora, estos investigadores tienen pendiente valorar la evolución a medio y largo plazo de dichos enfermos, así como ampliar el número de pacientes a tratar. Por ello, los resultados de este trabajo son "esperanzadores", ya que abren una mejor vía de seguimiento y pronóstico en este tipo de patologías más complicadas. El cáncer diferenciado de tiroides presenta hoy en día muy buen pronóstico de forma habitual, con una supervivencia a los cinco años de entre un 82 y un 86 por ciento. Ello se debe a una evolución natural de la enfermedad lenta y a la disponibilidad de medios diagnósticos y tratamientos más efectivos (intervención quirúrgica y radioterapia metabólica con I-131). RADIOTERAPIA METABÓLICA De hecho, los especialistas aprovechan la capacidad natural del tiroides de atrapar el yodo de la sangre y así sintetizar las hormonas tiroideas para asegurarse de que la administración del yodo reactivo I-131 llega a las células tiroideas. La incorporación de la sustancia al tiroides hace que se pueda detectar, por medio de las Gammacámaras, el tejido que permanece tras la cirugía o que puede aparecer de nuevo tras una recaída o por metástasis del tumor. De esta forma, al paciente se le puede tratar a dosis altas de I-131, lo que eleva la posibilidad de éxito. Los casos en los que el tumor hace que las células tiroideas pierdan su capacidad de captar el I-131 tienen peor pronóstico debido a la dificultad que plantea su seguimiento y su tratamiento. La mortalidad en este grupo de pacientes es alta puesto que la supervivencia a los cinco años baja a entre el 30-50 por ciento. En los últimos años se han ensayado diferentes tratamientos con la finalidad de conseguir rediferenciar estos tumores sin buenos resultados. Gracias a los primeros resultados de esta línea de investigación con rosiglitazona en fase inicial se ha podido comprobar ahora que tiene un efecto positivo disminuyendo el crecimiento de las líneas celulares de cáncer de tiroides.