Identifican variantes genéticas que aumentan el riesgo de cáncer de testículos

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Dos equipos de investigadores de Reino Unido y Estados Unidos han identificado variantes genéticas en dos genes que aumentan el riesgo de cáncer de testículos. Los trabajos, del Wellcome Trust y el Instituto Sanger de Oxford y la Universidad de Pensilvania, se publican en la edición digital de la revista 'Nature Genetics'.

Los investigadores explican que el tumor de las células germinales de los testículos es la malignidad más común en hombres entre los 15 y los 45 años y es cinco veces más común en aquellos con ancestros europeos que en los que tienen raíces africanas.

Para descubrir las variantes genéticas asociadas con el riesgo de esta enfermedad, los equipos de Michael Stratton y Katherine examinaron a miles de hombres con ancestros europeos en Reino Unido y Estados Unidos.

Los investigadores descubrieron que los hombres que tienen dos copias de una versión común del gen KITLG tienen 4,5 veces más riesgo de cáncer testicular que los que tienen dos copias de una versión menos común del gen. Además, los hombres con dos copias de la versión común de las variantes cercanas a otro gen, denominado SPRY4, tienen 1,48 veces más riesgo que los hombres con dos copias de la versión menos común del gen.

Según explica Katherine L. Nathanson, responsable del estudio estadounidense, "este descubrimiento es bastante diferente a los observados en muchos otros estudios de asociación amplia de genoma. En la mayoría de estudios, el mayor riesgo de la enfermedad está asociado con la variante menos común del gen. En este caso, es la variante más común en los caucasianos la que está asociada con el riesgo. Si portas dos copias de la variante menos común probablemente tienes un riesgo increíblemente bajo".

El gen KITLG también origina diferencias en el color de la piel y el pelo. Debido a que las variantes de riesgo de KITLG son más comunes en poblaciones con orígenes europeos recientes frente a los africanos, las diferencias genéticas podrían explicar algunas de las diferencias en la incidencia de la enfermedad.