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Experto dice que el nivel educativo y la desigualdad social repercuten en la tasa de obesidad


MÁLAGA|

El médico especialista en Endocrinología y Nutrición Federico Soriguer, ha afirmado este jueves en uno de los cursos de verano de la Universidad de Málaga (UMA) que el nivel de estudios y la desigualdad social repercuten en el grado de salud. "Las probabilidades de que una persona sea obesa es cuatro veces menor si tiene estudios universitarios, o equivalentes, que una persona sin estudios", ha apuntado.

Así lo han informado desde la UMA en un comunicado, apuntando que este experto ha indicado que Andalucía "lidera las tasas de sedentarismo y obesidad del país" y que se ven agravadas en aquellos sectores de la población "que hayan carecido de acceso a educación superior".

"Tienen menos capacidad para enfrentarse al mundo moderno, muy estresante y agresivo desde el punto de vida de la salud. Parece que está todo diseñado para que seamos sedentarios, desde los ordenadores hasta los ascensores, y para que consumamos una oferta calórica excesiva y de mala calidad", ha asegurado. Sus consecuencias directas, según Soriguer, son el aumento en obesidad, diabetes e hipertensión.

En su intervención en el curso 'Industria alimentaria: aplicación en la nueva cocina malagueña y andaluza', ha expuesto el diagnóstico sobre los agentes que intervienen en la salud de la población de Málaga, entre los que se encuentran la contaminación, accidentes de tráfico entre adolescentes y la calidad del agua potable.

Estos aspectos se han incluido en el Plan Municipal Málaga Ciudad Saludable, iniciativa originada en el Ayuntamiento de la capital, que solicitó la participación del especialista, y que fue aprobado en abril de 2016. Se encuentra en fase de implementación y ha dicho que está dando resultados, "a pesar del tiempo que requieren que se lleven a cabo".

Para Soriguer, la alimentación, junto con el ejercicio físico y la calidad del aire y del agua, "es el factor más importante para la salud y que, a la vez, se descuida de manera notable". Ha destacado que la investigación científica ha demostrado las pautas saludables de la dieta mediterránea, que ha definido como "único mandamiento" y como "aquella que los mediterráneos dicen seguir, pero que en realidad no hacen".

Desde su experiencia como profesional sanitario en el Hospital Regional, ha señalado que los hospitales "deben dar ejemplo" en materia de alimentación. "Por ejemplo, la poca sal que se sirve debe ser yodada o dar preferencia al aceite de oliva virgen", ha aportado, aunque ha considerado que "sus controles de alimentación han mejorado sensiblemente en los últimos 15 años".

Ha considerado negativo la presencia de máquinas expendedoras con bebidas azucaradas o productos industriales con grasas hidrogenadas en centros de instituciones públicas y ha recomendado que sean sustituidas por alimentos saludables. Para el experto, la industria alimentaria "se encuentra al servicio del beneficio y la ciudadanía es tratada como clientela".

"Para las administraciones supone un esfuerzo monumental controlar la calidad de esos alimentos ante los monopolios empresariales que superan en ocasiones al PIB de muchos países", ha concluido.

EN RONDA

Por su parte, en los cursos de Ronda (Málaga), el catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla (US) Eduardo Bericat ha llamado la atención sobre la ausencia de medidores de bienestar social y, en contraposición, ha destacado la abundancia de instrumentos de ponderación económica.

En este sentido, en su conferencia 'Bienestar material y emocional: la desigualdad de ingresos y de felicidad en España', ha afirmado que "la felicidad sí se puede medir". "Hemos diseñado un método que consiste en preguntar a las personas si están tristes, solas, si se sienten orgullosas de sí mismas, si tienen autoestima, si viven en clama, si están tranquilos mediante estas preguntas sobre sentimientos y las respuestas, estimamos el nivel de felicidad de las personas", ha explicado.

Bericat ha hecho hincapié en el impacto emocional de la crisis económica en España, un aspecto, a su juicio, "olvidado" respecto a otras consecuencias de esta situación generadas a nivel económico o social.

"La crisis económica ha generado un gran impacto sobre el sufrimiento de las personas, ha hecho que sufra más que antes. Las estimaciones que hemos realizado de aquellas personas que llamamos excluidos de la felicidad eran en 2006, antes de la crisis, un 18,7 por ciento de la población, y en seis años, en 2012, este dato ha pasado a un 25,4 por ciento, es decir, uno de cada cuatro españoles no vive en un estado de mucha felicidad, más bien, lo contrario", ha expresado.

Así, ha apuntado que el número de personas no felices y no satisfechas con su vida en el país ha crecido un 6,7 por ciento en este período y ha afirmado que de 2000 a 2011, en España, el consumo de antidepresivos se ha duplicado.

En comparación con otros países, existen diferencias "muy grandes. "Por eso planteo el problema de cohesión emocional en Europa. Es difícil conciliar un espacio en el que hay países que viven más felices que otros", ha afirmado, poniendo como ejemplos de países menos felices a Hungría y Bulgaria y, en la otra cara, Dinamarca y Noruega. España ocuparía una posición media en esta tabla.

Por último, como respuesta a si el dinero da la felicidad, Bericat ha respondido que "se podría decir que la probabilidad de que seas infeliz depende del dinero que tengas, si tienes más ingresos, la probabilidad es tres veces menor de ser infeliz que si eres de los que tienen pocos ingresos. Es cierto que mucho dinero no da más felicidad, pero también es verdad que con poco dinero, la probabilidad de ser infeliz crece", ha terminado.

CONJUNTOS HISTÓRICOS

Por su parte, la profesora titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla Teresa Pérez Cano, ha afirmado que el 80 por ciento de los conjuntos históricos en España están protegidos mediante planes especiales, un planeamiento urbanístico que, no obstante, habría que actualizar en algunos casos. Dentro de este porcentaje, ha dicho, "hay unos más adaptados a la normativa actual".

En su intervención en el seminario 'La gestión y planificación turística de conjuntos históricos', ha indicado que "tener un plan especial es tener una estructura administrativa, un manual de instrucciones de cómo gestionar este espacio para que los valores que se han detectado, y por los cuales ese municipio ha sido merecedor de tener el reconocimiento de conjunto histórico, se puedan perpetuar en el tiempo y transmitir a las generaciones futuras".

Ha señalado que en los años 60, fueron once municipios los que empezaron a proteger sus conjuntos históricos y de éstos, "hoy en día nueve están declarados Patrimonio Mundial por la Unesco". "Estas ciudades se han conservado mejor, conservar tiene premio", ha señalado, apuntando que entre estas poblaciones figuran Córdoba, Úbeda, Baeza, Tarragona, Toledo y Cáceres, entre otras.

Por último, Pérez ha afirmado que Andalucía "es una referencia a nivel de protección del patrimonio". "El Instituto Andaluz de Patrimonio es una referencia mundial y nuestra ley de 2007 tiene elementos que las administraciones de otras comunidades han copiado", ha subrayado, apuntando, sin embargo, a la "falta concienciación civil" sobre la necesidad de proteger el patrimonio, un aspecto que ha calificado como "una de nuestras debilidades".

Por su parte, la coordinadora del Instituto de Cultura Gitana y presidenta de la Asociación Romí Sersení, Mujeres de Madrid, Amara Montoya, ha ofrecido una ponencia dentro del curso 'El pueblo gitano: un pueblo de oriente en occidente' donde ha expresado que este pueblo "aún sufre discriminación", lo que "se agrava en el caso de las mujeres".

"Los niveles educativos, laborales y los relacionados con la salud aún no son los mismos que los del resto de la sociedad, ha sido una lucha de supervivencia constante", ha manifestado.