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SECUENCIAN EL ADN DEL VENENO DE UNOS GUSANOS MARINOS QUE PODRÍA UTILIZARSE EN NUEVOS MEDICAMENTOS

MADRID|
Un equipo internacional de investigadores en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC ha logrado secuenciar por primera vez el ADN de la neurotoxina que producen un grupo de gusanos marinos venenosos.Publicado en la revista 'BMC Evolutionary Biology', el estudio revela el lugar exacto donde se genera el veneno y la composición de su neurotoxina principal, que podría ser utilizada como base de futuros fármacos y tratamientos médicos.La investigación se centra en la familia Glyceridae de anélidos (gusanos cilíndricos segmentados con cuerpo blando y carentes de esqueleto), donde hay especies que pueden ser de hasta medio metro de longitud.Los expertos ya sabían que son venenosos, “porque los pescadores, que los utilizan como cebo de pesca, sufren sus dolorosas mordeduras cuando los manipulan”, apuntan.Sin embargo, aunque en investigaciones anteriores se había descubierto la presencia de una potente neurotoxina como componente importante del cóctel de veneno, hasta ahora nadie había podido secuenciar su ADN.Además, gracias a esta información también fue posible rastrear la ubicación exacta del veneno en esta familia de especies y definir los órganos y tejidos que intervienen en su producción.ORIGEN DEL VENENOSe descubrió así que las cuatro mandíbulas conectadas a estructuras similares a las glándulas, que estos gusanos usan para paralizar a sus presas y defenderse y que durante más de un siglo han sido consideradas las productoras del veneno, en realidad no lo son.En su lugar, la neurotoxina se localiza en cuatro tejidos parecidos a hojas que están interconectados entre sí. Sandy Richter, del Natural History Museum de Londres y primer autor del estudio, indicó que “estas estructuras recién descubiertas son las verdaderas glándulas y que las estructuras anteriormente descritas como tales podrían ser meras reservas para el veneno. Lo que es evidente es que el sistema venenoso de estos gusanos es mucho más complejo de lo que nadie suponía”, afirmó.Richter explicó que este veneno tiene una forma de actuar única, ya que afecta a canales específicos de la unión neuromuscular. “Es un compuesto muy potente y específico que actúa en dosis dependientes y reversibles, con lo que si se aumenta la dosis crece su efecto y, al contrario, si se corta el suministro deja de actuar”, afirmó. Estas características la convierten en un componente con un potencial farmacológico muy alto.“La información que nos ha aportado la secuenciación del ADN, así como conocer su expresión exacta del ARN correspondiente, ha allanado el camino para convertir esta neurotoxina en una herramienta médica muy útil”, concluyó Richter.