Jóvenes sedadas en centros de acogida británicos en los 70 y 80 corren el riesgo de alumbrar bebés con malformaciones

LONDRES, 7 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán)

Jóvenes británicas que durante la década de los 70 y la de los 80 fueron sedadas en los centros de acogida en los que habitaban para controlar su hiperactividad corren el riesgo de tener hijos con malformaciones, según una investigación realizada por la BBC, que descubrió hasta diez antiguas internas que han alumbrado bebés con problemas.

Las mujeres vivieron su adolescencia en la casa de acogida Kendall, en el condado inglés de Kent, un centro gestionado por la Iglesia de Inglaterra entre los 60 y los 80 y en el que recibieron numerosas dosis de tranquilizantes y otras drogas. Se trata de una práctica adoptada con asiduidad en estas unidades, si bien en la denunciada podrían haber sido incluso superiores.

La diócesis de la localidad, Gravesend, ha mostrado su disposición a colaborar, si bien en un comunicado emitido por la Iglesia de Inglaterra avanzó que no puede evaluar casos individuales por motivos legales. Con todo, aclaró que si la policía, los servicios sociales o un "cuerpo legal apropiado" inicia una investigación, "colaboraría plenamente". "Cualquier investigación interna sería inapropiada, puesto que no estamos capacitados", recordó, en el sentido de que cualquier proceso "debe ser desarrollado profesional e imparcialmente".

Al respecto, un experto ha reconocido ya que cientos de menores podrían haber sido drogados en todo el país entre los 70 y los 80 y estarían sujetos a los mismos riesgos potenciales de la decena denunciada por la BBC, quienes, según los expedientes encontrados, habrían recibido masivas dosis durante largos períodos de tiempo.

El coordinador de la Alianza para los Derechos del Niño, Mike Lindsay, número dos del regulador británico en materia infantil, Ofsted, declaró que el uso de drogas para controlar el comportamiento era "perfectamente aceptable hasta donde su capacidad profesional llegase".

CASOS

Sin embargo, de los casos descubiertos, una antigua interna, Teresa Cooper, dio a luz tres niños con defectos de nacimiento desde que dejó la casa en 1984 a los 16 años. El mayor tiene problemas respiratorios; el segundo, graves dificultades de aprendizaje y la niña vino al mundo con una fisura en el paladar y la mandíbula inferior más corta de lo normal.

Según los documentos consultados, Cooper recibió medicación en al menos 1.248 ocasiones durante 32 meses, que incluyeron tres tranquilizantes severos, drogas para paliar efectos secundarios y antidepresivos. Además, se le dispensó 10 veces por encima de la dosis recomendada de Valium.

Las demás internas, todas con niveles de sedación similares, han tenido también niños con una amplia gama de problemas desde el nacimiento, no sólo los anteriores, sino que también tumores cerebrales. Al respecto, el presidente de la Sociedad Farmacéutica Británica, Jeffrey Aronson, reconoció que tal nivel de drogas puede provocar anormalidades genéticas que deriven en defectos desde el nacimiento.