La gripe porcina y la violencia vacían Tijuana


TIJUANA (México) – En un sombrío almacén lleno de coloridos vestidos , Humberto Beltrán se queja del descenso de clientes. “Mira lo que he vendido esta semana. Hoy, nada; ayer, cinco dólares y el día anterior, 2”, dice mientras agita las manos. “No podemos vivir de esto. ¿Qué vamos a hacer?”.

Hay una desesperación creciente en Tijuana, ciudad de 1,5 millones de habitantes que comparte frontera con la estadounidense San Diego. Tradicionalmente ha sido un lugar común para los norteamericanos que buscaban la diversión, pero la llegada de la gripe porcina ha acabado por rematar un negocio que ya sufría los efectos de la crisis económica y la creciente criminalidad, que produjo más de 500 muertos en la ciudad durante los últimos tres meses de 2008.

Beltrán calcula el descenso de sus ventas en abril en un 85 por ciento. Esta opinión es común en otros establecimientos de la antes próspera avenida de la Revolución, acostumbrados a los euros y dólares que proporcionaba el tránsito de turistas por la ciudad que acoge la frontera más transitada del mundo. De hecho, ahora el Gobierno de Estados Unidos recomienda no viajar al país vecino por la creciente epidemia.

Sin embargo, mucho de los políticos locales y responsables de turismo acusan a los medios de comunicación estadounidenses de asustar a los clientes con actitudes cercanas a la histeria. “Intentan vender periódicos y han ofrecido una imagen irreal”, comenta Jahdiel Vargas, director del comité local de turismo. “Una historia incluso comparaba Tijuana con Bagdad. Eso es demasiado”. Descenso de las muertes

Lo cierto es que en el último trimestre del año pasado hubo 515 muertos. Gran parte de las víctimas se debió a una lucha entre las dos bandas criminales más poderosas de la ciudad. El descenso de la mortalidad ha sido acusado cuando los dos carteles pactaron una tregua. En los tres primeros meses de 2009 se han registrado 108 asesinatos.

El fiscal general del Estado, Salvador Ortiz, también percibe que los medios de comunicación han puesto la situación fuera de control. “Los periodistas deben informar de la violencia y otros asuntos, pero también pueden ser irresponsables”, explica. Ortiz comenta que la recesión está afectando a los negocios de San Diego por lo que se intenta que “los turistas no vengan a México y que se gasten el dinero allí”.

Oscar Rivera, que dirige otra tienda en el centro de Tijuana, tiene otra opinión. Él dice haber sentido miedo por los tiroteos y asesinatos. “Los periódicos señalan lo que está pasando. Entiendo las razones de los estadounidenses para no venir aquí”, manifiesta. “Nuestro Gobierno tiene que hacer más por la seguridad en las calles”.