Abusos a niños pequeños pueden cambiar un gen que hace más proclive al suicidio

  • Londres, 23 feb (EFE).- Los abusos a menores pueden cambiar la expresión de un gen clave en la respuesta de cada ser humano a las situaciones de estrés y que incrementa las tendencias suicidas.

Abusos a niños pequeños pueden cambiar un gen que hace más proclive al suicidio

Abusos a niños pequeños pueden cambiar un gen que hace más proclive al suicidio

Londres, 23 feb (EFE).- Los abusos a menores pueden cambiar la expresión de un gen clave en la respuesta de cada ser humano a las situaciones de estrés y que incrementa las tendencias suicidas.

Así lo demuestra una investigación publicada en la revista "Nature" a cargo del profesor del Instituto de Salud Mental de la Universidad Mc Gill de Canadá, Michael Meaney.

Meaney y otros investigadores estudiaron las diferencias epigenéticas -condiciones ambientales de las que depende que un gen se manifieste o no- entre los receptores glucocorticoides de doce víctimas de un suicidio con antecedentes de abusos en su infancia y los de doce suicidas sin ese historial.

"Por el contrario, no hemos detectado diferencias en la expresión del receptor glucocorticoide entre las diferentes víctimas de suicidio que no sufrieron abusos cuando eran niños", explican los autores de este estudio.

Este descubrimiento traslada a los humanos los resultados conseguidos en investigaciones previas con ratas e indica que hay un efecto común entre el cuidado paternal y la regulación de este receptor, según aparece en "Nature".

Concretamente, los suicidas con antecedentes de abusos en su infancia disponen de unos niveles más bajos de "ácido ribonucleico mensajero" (mRNA).

En opinión de los autores del estudio, las experiencias que se viven durante la infancia pueden causar cambios genéticos a largo plazo en el gen responsable de responder a las situaciones de estrés, los cuales pueden afectar a la persona una vez alcanza la edad adulta.

Estos resultados son también similares a los aportados por otros estudios anteriores que mostraban cómo el abuso en la infancia estaba asociado con un incremento de la hormona adrenocorticotrópica pituitaria, responsable de regular el estrés.