Los médicos de Baleares podrán administrar cannabis a determinados pacientes para mejorar su salud

El Parlament insta al Govern a que los facultativos puedan utilizar esta sustancia como recurso terapéutico cuando sea adecuado PALMA DE MALLORCA, 07 (EUROPA PRESS)

El Parlament aprobó hoy por unanimidad una Proposición No de Ley presentada por el PSIB, a la que se añadieron dos enmiendas del PP y el Grupo Mixto, mediante la cual se instó al Govern a llevar a cabo las actuaciones necesarias para que los médicos que ejerzan en Baleares puedan disponer del cannabis como recurso terapéutico cuando sea adecuado para mejorar la salud de los pacientes o paliar los efectos causados por diferentes patologías.

Asimismo, mediante la enmienda de adición del PP, se pidió al Ejecutivo autonómico que inicie un programa piloto sobre la dispensación, efectos y seguimiento del uso terapéutico del cannabis en los pacientes oncológicos que los facultativos de salud consideren oportuno.

El Grupo Mixto también incorporó una enmienda de sustitución, gracias a la cual la Cámara reclamó al Govern que haga un seguimiento de las experiencias y los programas piloto a nivel nacional e internacional que se están realizando sobre el uso terapéutico del cannabis y los beneficios que pueda aportar a los pacientes afectados por diferentes enfermedades.

El Parlament aprobó esta iniciativa, después de que el PSIB defendiera una Proposición No de Ley en la que se instaba al Ejecutivo balear a llevar a cabo las actuaciones necesarias para que los facultativos puedan administrar cannabis en las formas que crean conveniente y sea más beneficioso para los pacientes.

Así, esta Proposición fue ligeramente modificada con los cambios introducidos por la enmienda de adición de los 'populares' y las enmiendas de sustitución del Grupo Mixto, defendidas por Marián Suárez.

La parlamentaria del PSIB Aina Rado recordó que en el 2001, el Parlament ya aprobó una Proposición No de Ley presentada por su partido, en la que instaba al Estado a autorizar el uso terapéutico del cannabis y que fue aprobada por unanimidad. Sin embargo, criticó que esta iniciativa no tuvo ningún efecto, porque el Ejecutivo de José María Aznar "no hizo ningún movimiento".

"Los tiempos han cambiado y hoy Baleares tiene competencias en sanidad, por lo que no hay que instar a Madrid a que permita el uso del cannabis en la sanidad, sino que esta Comunidad puede tomar las decisiones que crea oportunas para dar respuesta a una demanda social de poder acceder a los medicamentos derivados del cannabis, sobre todo, para destinarlos a mujeres afectadas de cáncer de mama", remarcó.

SUSTANCIA "DEMONIZADA" EN EL SIGLO XX

Rado recordó que el cannabis es una sustancia que a pesar de que durante el siglo XX ha estado "demonizada", ha sido utilizada en sus distintas variedades durante miles de años por todas las civilicaciones, que conocían sus "efectos terapéuticos para determinadas patologías".

Así, apuntó que hasta el siglo XIX, el cannabis fue usado como medicina ansiolítica, aunque en 1924 fue declarado narcótico, debido, a su juicio, a la "presión social y política", generada debido a determinados intereses de "grandes empresas farmacéuticas" que apostaban por los medicamentos sintéticos.

"Desde entonces, el cannabis fue considerado una sustancia nociva", lamentó la parlamentaria socialista, quien remarcó que en los últimos años, se ha "reavivado" su utilización terapéutica, gracias al hecho de que algunos pacientes la han empleado de manera automedicada y han obtenido mejoras en sus síntomas. Además, añadió que ha habido investigadores que han encontrado "evidencias científicas" de sus beneficios en determinados enfermos, sobre todo, en aquellos que padecen cáncer o determinados tumores cerebrales.

En este sentido, recordó que en el 2002, se regularizó el uso del cannabis para determinados pacientes en Canadá y Holanda, país este último en el que se aprobó la dispensación de esta sustancia en las farmacias, bajo prescripción médica.

Mientras, en España se comprobó, gracias a unos estudios realizados en 2006 en Cataluña, los "resultados positivos" del cannabis en pacientes tratados con quimioterapia, a quienes se les redujeron las náuseas y los vómitos. Finalmente, Rado dijo que no se puede negar que el cannabis tiene efectos secundarios, pero "como cualquier otro fármaco".

En similares términos se expresó la parlamentaria del PP Isabel Llinàs, quien recalcó que diferentes organismos internacionales han demostrado la "eficacia" de la marihuana en determinados pacientes y recordó que esta sustancia se ha cultivado en los últimos 4.200 años por sus propiedades "médicas y psicoactivas".

SUSTANCIA "ALIADA" PARA LOS EFECTOS DE LA QUIMIOTERAPIA

"Algunos efectos terapéuticos que se le atribuyen son neuroprotector, analgésico, antiinflamatorio, inmunodepresivo, ansiolítico y antitumeral", recordó Llinàs, quien destacó que para los enfermos de cáncer que reciben quimioterapia, el cannabis puede ser un "aliado" contra las náuseas y la pérdida del apetito.

Por último, recordó que entre 2005 y 2007, en Cataluña se llevó a cabo un estudio experimental en el que se incluyó a todos aquellos pacientes que necesitaban el cannabis para paliar los síntomas derivados de patologías muy graves "donde había habido un fracaso de los tratamientos convencionales".

Por su parte, el parlamentario del Bloc Miquel Ángel Llauger se preguntó "por qué es necesario tanto debate y tantos argumentos para introducir el uso terapéutico del cannabis en la sanidad si hay tanta evidencia de que esta sustancia tiene unos efectos beneficiosos y, en muchos casos, una aplicación analgésica".

En esta línea, consideró que esta sustancia debería estar a disposición de los médicos, en caso de que tenga efectos de alejamiento del dolor o mejore la calidad de vida de algunos pacientes, si bien indicó que, al igual que sucede con el resto de medicamentos, también debe haber un control médico "estricto" a la hora de administrar el cannabis.

Por ello, y coincidiendo con la postura de la parlamentaria del Grupo Mixto Marián Suárez (Eivissa pel Canvi), dijo que se deben valorar cuáles son los casos adecuados en los que se recomienda aplicar el cannabis como medicamento, por lo que señaló que su grupo está de acuerdo en que se lleven a cabo programas pilotos.

Por último, Llauger estimó "hipócrita" considerar el cannabis como una sustancia únicamente estupefaciente y, en esta línea, recordó que está normalizada la utilización de la morfina para paliar determinados dolores, a pesar de que es un producto derivado del opio.