Fumar triplica la incidencia de enfermedad cardiovascular

  • Madrid, 31 may (EFE).- El impacto del tabaco en la salud cardiovascular es elevado, ya que la incidencia de la enfermedad coronaria es aproximadamente tres veces más elevada en los fumadores, según el doctor Esteban López de Sá, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Madrid, 31 may (EFE).- El impacto del tabaco en la salud cardiovascular es elevado, ya que la incidencia de la enfermedad coronaria es aproximadamente tres veces más elevada en los fumadores, según el doctor Esteban López de Sá, secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Coincidiendo con la celebración hoy del Día Mundial Sin Tabaco, la SEC recuerda, en un comunicado, que en España mueren cada año alrededor de 50.000 personas a causa del tabaco, lo que supone alrededor de 1.000 muertes semanales por esta causa.

Según esta sociedad médica, el tabaco es responsable de gran parte de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y sin embargo, es el factor de riesgo con una solución más evidente.

Su riesgo es proporcional al número de cigarrillos diarios y al número de años que se lleva fumando.

La SEC subraya que es posible dejar de fumar y asegura que abandonar el tabaco, combinándolo con un verdadero cambio de conducta y con un tratamiento farmacológico, logra cifras de éxito cercanas al 50 por ciento.

"Se puede dejar de fumar y existen terapias de apoyo, incluso farmacológico, para superar los síntomas de ansiedad e irritabilidad que suele producir la abstinencia", según el Doctor López de Sá.

Se considera que un paciente es ex fumador cuando lleva un año de abstinencia continua, es decir, sin fumar nada.

Entre los múltiples beneficios que reporta abandonar el hábito, el doctor destaca que el riesgo de padecer insuficiencia coronaria disminuye a la mitad un año después de haber dejado de fumar.

A los 20 minutos, la tensión y el ritmo cardíaco recuperan su nivel normal; a las ocho horas, sube la concentración de oxígeno y se reduce la de monóxido de carbono; entre dos semanas y tres meses después, mejora la circulación y la función pulmonar crece hasta un 30 por ciento; y de uno a nueve meses, disminuye la tos y la falta de aliento.