Una nueva técnica identificará anomalías en embriones preimplantacionales

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Científicos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) están ultimando una nueva técnica de diagnóstico preimplantacional, conocida como metabolómica, mediante la cual consiguen estudiar 'in vitro' el grado de normalidad del embrión "sin tocarle", analizando lo que consume y expulsa en su medio de cultivo y detectando así posibles enfermedades que pueda desarrollar.

Según explicó el presidente del IVI, Antonio Pellicer, en el marco del III Congreso Internacional IVI sobre Medicina Reproductiva que arrancó este jueves en Madrid, los ensayos todavía están en estadios iniciales pero los resultados están siendo prometedores a la hora de comprobar si el embrión está sano y, por tanto, apto para su implantación en el útero.

En concreto, se trata de comprobar el índice de viabilidad del embrión a través de sus metabolitos, es decir, "lo que consume y excreta" durante su estancia en el líquido de cultivo. Es preferible hacerlo a partir de su tercer día de desarrollo y, de este modo, se comprueba el estado de sus cromosomas y se analiza su grado de normalidad, que influye en el desarrollo de alteraciones genéticas como el síndrome de Down o el de Turner.

La metabolómica tan sólo permite detectar enfermedades "más obvias" como las derivadas de anomalías cromosómicas --como las dos citadas-- aunque en el futuro se podrán ir analizando nuevos marcadores genéticos en los metabolitos, para diagnosticar con esta técnica enfermedades hereditarias, como la fibrosis quística, o las distrofias musculares.

Además, y a diferencia de las biopsias embrionarias, al analizar los metabolitos en el líquido y no a través del contacto directo con el embrión se evita la posibilidad de dañarlo y, por tanto, de reducir las tasas de embarazo.

Por el momento, el IVI y la Universidad de Yale (Estados Unidos) son los dos únicos centros en todo el mundo que están evaluando la viabilidad de esta técnica que, de ser finalmente eficaz, sustituiría los métodos de selección actuales basados en las características morfológicas del embrión al observarlo bajo el microscopio, algo "intuitivo y subjetivo" que provoca que los finalmente seleccionados no siempre cumplen las expectativas.

AUMENTA LA CRIOCONSERVACIÓN DE ÓVULOS

Por otro lado, en el marco de este Congreso Internacional de Reproducción Asistida, su presidente, Antonio Requena, destacó el aumento de la demanda de crioconservación de óvulos que se está produciendo en España en los últimos años, advirtiendo de que se trata de una práctica que "cada vez se da más entre mujeres jóvenes".

De hecho, la edad más recomendable para iniciar esta técnica es sobre los 23-25 años, que es cuando la mujer es más fértil, aunque la mayoría de peticiones procede de pacientes de una media de 35 años que quieren preservar sus ovocitos para poder tener un hijo unos años más tarde.

Con la congelación, los ovocitos mantienen todas sus cualidades y consiguen sobrevivir incluso más de 20 años. Además, es más recomendable ya que, en el caso del óvulo, cuando éste se congela se forman cristales que pueden acabar dañando el tejido cromosómico.

Según añadió el profesor Pellicer, se trata de una técnica que tras la ley de Reproducción Asistida se va a ir extendiendo poco a poco ya que es un proceso inocuo y barato --no llega a los mil euros-- que facilita que muchas mujeres "puedan preservar su fertilidad".