El Congreso de EEUU aprueba un plan de 787.000 millones de dólares para resucitar la economía

  • Washington, 14 feb (EFE).- El Congreso de Estados Unidos aprobó un plan de estímulo de 787.000 millones de dólares, tras cuatro semanas de pugnas partidistas sobre cómo insuflar vida a la economía, en lo que supone la mayor intervención del Gobierno desde la Segunda Guerra Mundial.

El Congreso de EEUU aprueba un plan de 787.000 millones de dólares para resucitar la economía

El Congreso de EEUU aprueba un plan de 787.000 millones de dólares para resucitar la economía

Washington, 14 feb (EFE).- El Congreso de Estados Unidos aprobó un plan de estímulo de 787.000 millones de dólares, tras cuatro semanas de pugnas partidistas sobre cómo insuflar vida a la economía, en lo que supone la mayor intervención del Gobierno desde la Segunda Guerra Mundial.

La medida, una de las máximas prioridades de la Casa Blanca, será enviada al presidente, Barack Obama, para su promulgación, posiblemente el lunes próximo.

El Senado aprobó la medida con 60 votos a favor y 38 en contra, tras una votación que se extendió más de cinco horas para dar tiempo al senador demócrata Sherrod Brown a que regresara a Washington para emitir su voto y después regresar a Ohio al velorio y funeral de su madre.

Horas antes, la Cámara de Representantes lo aprobó con 246 votos a favor y 183 votos en contra, entre ellos siete de demócratas. Ningún republicano votó a favor.

Un total de 55 demócratas votaron a favor del plan, más dos independientes. Necesitaban un mínimo de 60 votos para impedir cualquier maniobra dilatoria de la oposición.

Así, el voto decisivo lo efectuó Brown. De los 41 republicanos en la Cámara Alta, solo 3 votaron a favor.

El "Acta Estadounidense de Recuperación y Reinversión", de 1.071 páginas, prevé la creación de 3,5 millones de empleos, una fuerte infusión de fondos para la infraestructura, programas sociales y gobiernos estatales, y recortes tributarios para individuos y negocios.

Durante el debate, el senador Charles Schumer y otros demócratas insistieron en que el plan es la dosis necesaria ante una crisis que ha puesto a la economía en cuidados intensivos: se han perdido 3,6 millones de empleos desde que empezó la recesión en diciembre de 2007.

Las ejecuciones hipotecarias, la congelación de créditos y una caída en el consumo auguran más problemas para la economía.

Pero el senador republicano John McCain y la mayoría de sus correligionarios replicaron que el plan contiene "excesivos" gastos públicos, hipoteca a futuras generaciones y no crea empleos en el corto plazo.

Hablando desde el mismo libreto, insistieron en que, incluyendo los intereses, el costo del plan ascenderá a 1,1 billones de dólares, y abultará el déficit y la deuda nacional.

Se quejaron también de que fueron excluidos de la sesión bicameral para elaborar el texto definitivo del plan.

La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, afirmó que, tres semanas después de la investidura de Obama, "el Congreso está actuando de forma rápida y audaz para que se cumpla su promesa de nuevos empleos, nueva esperanza, y un nuevo rumbo para el pueblo estadounidense".

Entre otras cosas, el plan amplía de 26 a 46 semanas el período de subsidios para desempleados, aunque lo aumenta a 59 en estados con altas tasas de desempleo.

También prevé recortes tributarios de 400 dólares para individuos y hasta 800 dólares para parejas hasta 2010, en función de sus salarios.

Autoriza fondos para los gobiernos estatales, la mayoría de los cuales afronta déficit presupuestarios. California, con un déficit de cerca de 41.000 millones de dólares, recibirá 26.000 millones, y buena parte de esos fondos se destinará a programas de educación y servicios médicos en los próximos 18 meses.

Quienes compren casa por primera vez este año podrán recibir un crédito tributario de 8.000 dólares, 500 más de lo que dice la ley actual, y los universitarios tendrán un crédito de hasta 2.500 dólares por su matrícula y otros gastos educativos como la compra de libros y computadoras.

La medida ha dejado un mal sabor de boca para la mayoría de los republicanos que lo tacha de ineficaz.

"(El plan) es una tremenda mentira, es una estafa, porque no va a crear los empleos que prometen y va a agravar la economía porque la mayoría de los fondos no va a tener un efecto inmediato. Nadie aboga por no hacer nada, lo que queremos es que se haga algo responsable", dijo a Efe el representante republicano Mario Díaz Balart, de Florida.

Su colega Dave Camp afirmó que la alternativa republicana "hubiese creado el doble de empleos a mitad del costo actual", y que esta medida es una "fallida legislación que refleja las prioridades de algunos demócratas en vez de las del país entero".

Ante presiones políticas dentro y fuera de Estados Unidas, el plan diluyó la cláusula "Buy American" que, salvo algunos caso, exige el uso de hierro, acero y productos manufacturados estadounidense en obras de infraestructura financiadas por el plan.

Según el texto, ésta se aplicará "de forma consecuente con las obligaciones de Estados Unidos bajo acuerdos internacionales", por lo que se podrán utilizar productos extranjeros.

La mayoría de los expertos vaticina que el paquete de medidas tardará en surtir efecto y, aunque no frenará el desangramiento de empleos de inmediato, sí comenzará a espolear el crecimiento económico para fines de 2009.