Hígados y riñones a la venta en Egipto

<!– @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } –>

Los riñones tienen gran demanda en Egipto; el hígado, o una parte del mismo, también. Tanta, que cada uno de estos órganos llega a costar varios miles de dólares en el mercado negro. Con estos precios, se puede adivinar que no estamos hablando de ternera, cordero o pollo. Efectivamente, a la miríada de problemas sociales que afronta el país se añade el creciente tráfico de órganos humanos para trasplantes médicos.

Las autoridades egipcias detectaron un aumento de este lucrativo negocio en los últimos años, pero tan sólo ahora creen empezar a tener control sobre el problema, un indicador de la extrema pobreza que registra el país. Un riñón o parte de un hígado cuestan un par de miles de dólares, una cifra escasa si se tienen en cuenta los riesgos implícitos. Pero en un país en el que el 40 por ciento de la población vive con menos de dos dólares al día, este comercio supone para los más desfavorecidos más dinero del que puedan ganar durante muchos años de trabajo.

Según el Ministerio de Salud, muchas de las personas que buscan órganos en el mercado negro son árabes de la región. Éstos contactan con traficantes, que les facilitan donantes captados entre los ciudadanos más pobres de Egipto. El ministerio empezó a tener conocimiento del problema en 2006 tras recibir unos cuantos informes. Posteriormente, en combinación con las fuerzas de seguridad, desarrolló varias inspecciones en clínicas sospechosas y se realizaron algunas detenciones.

Mercado clandestino

Sin embargo, la consecuencia imprevista de estas acciones fue que el tráfico de órganos se sumergió en niveles aún más clandestinos, aumentando con ello los riesgos para los pacientes. “Nuestra conclusión es que quienes usaban los hostales en Mohandiseen y Dokki (dos céntricos barrios comerciales de El Cairo) han trasladado sus actividades a la clandestinidad”, asegura un portavoz del Ministerio de Salud, el doctor Abdel Rahman Shahin. “Esto supone un mayor peligro para el paciente”.

De manera sistemática, los pacientes solían ser sacados de las clínicas ilegales cuando todavía se encontraban inconscientes, por miedo de los médicos a ser descubiertos. En algunos casos tiraban a los pacientes a la calle antes de que despertasen. El doctor Adel Hosny, jefe de trasplantes de hígado del hospital Kasr el-Aini de El Cairo, coincide en señalar que los médicos de clínicas ilegales suelen dar de alta a los donantes de órganos mucho antes de lo recomendado. Según él, los pacientes deben de permanecer en cuidados intensivos por lo menos 12 horas después de una operación en el hígado.

Las infecciones son otro gran riesgo en las clínicas ilegales, explica Hosny, porque no hay modo de garantizar la esterilidad de la sala quirúrgica. Pero al mismo tiempo que el tráfico de órganos se esconde en aguas aún más clandestinas algunas personas incrementan sus intentos para comprar y vender órganos desde la legalidad. “En los hospitales aparecen personas con algún miembro de su familia… pero los médicos descubren después que esas personas no son familiares”, afirma Hosny.

Para combatir las ventas comerciales de órganos, el parlamento egipcio se prepara para aprobar una nueva ley que elevará los requisitos para demostrar que las donaciones para trasplante no son un acuerdo comercial. Asimismo, la ley incrementará el número de órganos disponibles en los hospitales gubernamentales.

La legislación, asegura Shahin, quizás logre disminuir el negocio del comercio de órganos en Egipto, que se ha convertido en uno de los mayores mercados del mundo. China y Paquistán encabezan el ranking mundial elaborado por el Institute for Humanist Studies con sede en Albany, Nueva York. “La legislación es muy clara”, explica Shahin. Los donantes “tienen que conseguir un permiso del sindicato médico, tienen que ser familiares directos y deben de testificar ante un comité y demostrar que esto no es un trato comercial”.

El proceso para conseguir la aprobación de una donación de órgano no es nuevo en Egipto, pero la ley a debate endurecerá las medidas para su aplicación. El número de trasplantes legales en el país es todavía bajo en relación con la demanda. Los hospitales gubernamentales han realizado 350 trasplantes parciales de hígado desde su aprobación en 2001 y 400 trasplantes de médula ósea en los últimos tres años, así como entre 60 y 80 trasplantes de riñón anuales.

En otra acción para reducir la necesidad de acudir al mercado ilegal, el gobierno está intentando rebajar los requisitos para que una persona pueda ser considerada donante de órganos, con la esperanza de que la medida incremente el número de trasplantes al haber más órganos disponibles. Pero los legisladores que debaten estas medidas se han encontrado de frente a los miembros del estamento religioso egipcio, lo que ha desencadenado un animado debate en el que se cuestiona la propia definición de “muerte”.

“Existen dos tipos de muerte”, afirma Hosny, “la muerte cerebral, que es cuando el corazón de la persona todavía late, y después está la muerte cuando el corazón ya no late. Aquí es donde radica el debate”.  Los políticos todavía están negociando en torno a la definición de la muerte con prominentes líderes religiosos, entre ellos el jeque Mohammed Sayed Tantawi, de la mezquita al Azhar, y Ali Gomaa, el gran muftí de Egipto. Ambos son considerados los clérigos más influyentes de Egipto.

Otra polémica gira en torno al uso de órganos de criminales que han sido ejecutados. Aunque no se sabe con claridad cuántas ejecuciones se celebran cada año en Egipto, la legalización del uso de los órganos de un convicto, con o sin su consentimiento, aumentaría sensiblemente la oferta en el mercado legal, apunta Shahin. Varios líderes religiosos se han expresado a favor de esta medida.

“Dicen que cuando se extraen los órganos (del reo), éste está recompensando el daño que hizo”, dice Shahin, citando a algunos líderes espirituales. Mientras la nueva ley sobre trasplantes siga en el limbo, muchos profesionales de la sanidad esperan por cualquier tipo de medida que facilite la realización de los trasplantes y que suponga un golpe al comercio ilegal.