Se cumplen 25 años del primer trasplante de corazón en España

  • Barcelona, 5 may (EFE).- En la madrugada del 8 al 9 de mayo se cumplen los 25 años del primer trasplante de corazón llevado a cabo en España, que se hizo en el hospital de Sant Pau de Barcelona a un hombre de 29 años, Juan Alarcón Torres, que entonces tenía una esperanza de vida de tres meses.

Se cumplen 25 años del primer trasplante de corazón en España

Se cumplen 25 años del primer trasplante de corazón en España

Barcelona, 5 may (EFE).- En la madrugada del 8 al 9 de mayo se cumplen los 25 años del primer trasplante de corazón llevado a cabo en España, que se hizo en el hospital de Sant Pau de Barcelona a un hombre de 29 años, Juan Alarcón Torres, que entonces tenía una esperanza de vida de tres meses.

El paciente fue operado por un equipo coordinado por el cirujano cardíaco Josep Maria Caralps, y fue dado de alta al mes de ser intervenido. Después, llegó a hacer vida normal durante nueve meses hasta que sufrió un rechazo y una mañana ya no se despertó, según recuerda a Efe este cirujano.

Esta operación, que se ha convertido en rutinaria en España, se llevó a cabo dieciséis años después de que un equipo dirigido por el doctor Cristóbal Martínez Bordiu, marqués de Villaverde y yerno de Francisco Franco, realizara una operación de trasplante de corazón a un paciente que sobrevivió escasas horas.

Desde la operación de Alarcón Torres y hasta el año 2008, en España se han hecho más de 5.700 trasplantes cardíacos, y en los últimos cinco años se han llevado a cabo, según la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), 1.388 en los dieciocho centros autorizados, lo que supone una media de algo más de quince al año.

El hospital de Sant Pau ha realizado desde que operó a Alarcón Torres unos 420 trasplantes de corazón, un número muy pequeño según el doctor Caralps, una media de 20 al año, porque Cataluña tiene otros tres centros acreditados para este tipo de cirugía, una situación que considera un error porque deberían haber pocos centros en el país pero con mucha experiencia e investigación.

Recuerda este cirujano cardíaco que en Inglaterra no se autoriza a ningún centro que no haga, al menos, 50 operaciones al año, y que en todo el país hay cinco hospitales acreditados para trasplante cardíaco, pero "en España todo el mundo ha querido sentirse importante y hacer de todo sin tener en cuenta que racionalizando se haría mejor y los resultados serían muy superiores".

Para Josep Maria Caralps, al empezar los trasplantes Cataluña perdió la oportunidad de crear un gran centro de referencia europeo, en el Hospital General de Cataluña, entonces casi sin actividad, pero en lugar de eso y por cuestiones políticas se permitió que todo el mundo hiciera de todo, y más a los hospitales en los que la gerencia era del partido político de turno.

Muy crítico con la situación de la sanidad actual, opina que los gestores sanitarios, "médicos que nunca han sido médicos de verdad", son los que mandan y los que han convertido a los médicos en meros funcionarios a los que pueden manejar.

El doctor Carlps dejó el hospital de Sant Pau en el 2005, "porque dijeron -recuerda- que era un freno a la cirugía cardíaca", y sigue en activo en la medicina privada, en la que ha impulsado dos programas de cirugía cardíaca avanzada de reconstrucción valvular de la aorta y de baipás sin corazón parado ni circulación extracorpórea.

Josep Maria Caralps y su equipo también operó justo un año después de Alarcón a una mujer de Terrassa (Barcelona) que a principios de mayo ha celebrado 24 años viviendo con un corazón trasplantado, y que es la paciente más antigua del país y la primera mujer en Cataluña a la que se le puso un corazón nuevo.

Victoria, como se llama la mujer, ha recordado a Efe que tenía 41 años cuando fue operada, y cómo "los médicos apenas me daban ninguna esperanza de vida porque incluso tuve un paro cardíaco mientras estaba en el hospital de Sant Pau esperando un órgano".

"Tenía tres hijos de 7, 10 y 13 años de edad, y no me podía ocupar de ellos porque mi problema de corazón me impedía subir un escalón", señala con emoción, y "gracias a un corazón nuevo he podido criar a mis hijos y conocer a mis nietos".

Lamenta que su marido, la persona que más le ayudó cuando estaba enfermo, falleciera hace dos años y medio, algo que jamás pensó que ocurriera antes de que ella muriera.

Respecto a su estado de salud, reconoce que hace vida casi normal aunque tiene algunas limitaciones para andar y necesita un bastón, porque lleva muchos años tomando fármacos contra el rechazo. Además, dentro de poco se operará de cataratas y echa de menos que su marido no le pueda acompañar, como hizo siempre.