Creada una vacuna contra la mortífera diarrea por E.coli

WASHINGTON, 15 (EUROPA PRESS)

Un investigador de la Universidad de Michigan State ha desarrollado una vacuna de trabajo eficaz contra la cepa de la bacteria Escherichia Coli, que mata cada año a entre dos y tres millones de niños en los países subdesarrollados. La E.Coli enterotoxigénica es responsable de entre un 60 y un 70 por ciento de todos los casos de diarrea por E.Coli.

A. Mahdi Saeed, profesor de Epidemiología y Enfermedades Infecciosas en Michigan State, ha presentado en el registro de patentes su descubrimiento y ya ha entrado en contacto con varias compañías farmacéuticas para su producción comercial, aunque primero será preciso desarrollar ensayos clínicos en humanos. Las negociaciones están en curso, según informaciones de esta universidad recogidas por ScienceDaily.

"Esta cepa de E.Coli es un reto internacional para la salud por su enorme impacto en la Humanidad", declaró Saeed, que ha dedicado cuatro años de trabajo al desarrollo de esta vacuna en el Centro de Toxicología de la Universidad de Michigan State. "Contando con una vacuna, podemos salvar incontables vidas, las implicaciones son enormes", dijo.

Esta dolencia afecta a millones de niños y adultos por todo el mundo, especialmente en los países del hemisferio sur de Africa y Sudamérica.

El hito de esta investigación consiste en el descubrimiento de una forma de vencer el minúsculo tamaño molecular de una de las toxinas inducias por la bacteria, tan pequeña, que no llega activar una respuesta inmunitaria, permitiendo que la misma persona pueda caer enferma de forma repetida, y a menudo con complicaciones para su salud cada vez más severas.

Saeed creó un transporte biológico para sujetar la toxina de forma que una vez introducida en el cuerpo indujera una fuerte respuesta inmunitaria. Esto se consiguió asnalizando la biología y estructura de la toxina durante el diseño de la vacuna. Aeed y su equipo probaron la vacuna en ratones y encontraron que la actividad biológica de la toxina se realzaba en un 40 por ciento, lo que permite su reconocimiento por el sistema inmunitario. Tras inmunizar a un grupo de diez conejos, la vacuna consiguió producir los anticuerpos de neutralización más activos nunca reportados para este tipo de toxinas. Saered espera que los ensayos clínicos en humanos puedan comenzar en el plazo de un año.