Análisis de 'Mirror's Edge: Catalyst'


  • 'Mirror's Edge: Catalyst', que vuelve a ponernos en la piel de Faith, nos deleita con el parkour en primera persona que hizo del primero un videojuego de culto para muchos.

  • El mundo abierto amplía posibilidades con sus caminos alternativos y misiones secundarias, pero está falto de vida. La historia y el combate decepcionan.

'Mirror's Edge: Catalyst'

'Mirror's Edge: Catalyst' EA / DICE

Hace ocho años, DICE sorprendió con una nueva y original propuesta llamada 'Mirror's Edge', un videojuego de exploración, plataformas y acción en primera persona que no se fue un exitazo en ventas, pero que sí caló hondo en un determinado nicho de la comunidad de jugadores, que esperaba impaciente una continuación de las aventuras de Faith Connors. La buena nueva por parte de Electronic Arts llegó en el E3 de 2013 con el anuncio de 'Mirror's Edge Catalyst', pero no fue hasta este junio que los jugadores pudimos convertirnos de nuevo en la runner más famosa y surcar la ciudad a nuestro antojo gracias a sus acrobáticas habilidades en el parkour. ¿Ha cumplido el nuevo título con las expectativas? En pocas palabras, 'Mirror's Edge: Catalyst' sigue siendo único en su propuesta, pero le falta pulir elementos para hacer que la experiencia sea lo redonda que se esperaba en el regreso de Faith.

La historia, que no guarda relación con la del original, empieza con Faith saliendo bajo libertad condicional del reformatorio tras meses encerrada por insubordinación (en el cómic 'Mirror's Edge Exordium' se nos cuenta qué es lo que causó su detención). Poco tardará nuestra protagonista en volverse a meter en líos. Lleva en la sangre ser runner e ir contra lo establecido. Nos reencontraremos con viejos amigos que nos echarán un cable en nuestro proceso de 'reintegración', flashback fugaces mostrarán escenas de nuestro pasado y conoceremos a nuevos personajes que nos ayudarán en nuestra misión contra la malvada corporación Kruger SEC. Es aquí, en su historia, donde 'Catalyst' empieza a mostrar flaqueza. No genera interés, su desarrollo es plano (salvo un giro inesperado) y sus personajes no hacen gala de un excesivo carisma. No llegas a sentirte parte de ese argumento, un argumento que ni en su final sube el nivel, terminando de forma un tanto brusca.

La duración de la historia ronda entre las ocho o nueve horas. Si le añadimos toda la acción secundaria que puebla el mundo abierto de 'Catalyst', el número de horas crece exponencialmente. Es este mundo abierto la principal novedad respecto a la entrega original (aunque no la única). DICE nos presenta una ciudad de corte futurista y grandes rascacielos, con el blanco como color predominante y diseñada para sacar el máximo partido a las habilidades de Faith, aunque falta de vida. A diferencia del primero, ahora podemos recorrer la urbe a nuestro antojo, siguiendo el camino que creamos oportuno (la línea roja nos marca una senda, pero no siempre la mejor) para llegar a nuestro objetivo.

Hay que apuntar, no obstante, que no desde el principio podremos recorrer todo el mapa, sino que se irán desbloqueando zonas conforme avancemos en la trama. A lo largo y ancho de las azoteas de Glass, encontraremos misiones y encargos secundarios que expandirán la aventura. Hay una amplia variedad de ellas: entregas de paquetes, hackeos de antenas y vallas, carreras cronometradas contra el tiempo de otros jugadores, centenares de coleccionables, creación de retos para desafiar a amigos, etc. Cantidad de contenido hay de sobra para alargar la vida del juego, otra cuestión es que la dinámica de estas actividades motive para completarlas todas. Al final peca un poco de repetitivo.

La ciudad a tus pies La ciudad a tus pies

La ciudad a tus pies EA / DICE

Es el parkour lo que hizo grande a 'Mirror's Edge' y lo que hace que esta segunda entrega mantenga el tipo y haga que la experiencia, a pesar de sus debilidades, merezca ser jugada. A pesar del paso de los años, su propuesta sigue siendo única (quizá 'Dying Light' sea lo que más se acerque a ella). Cuando Faith salta, corre, se desliza... es cuando disfrutamos de verdad, gracias sobre todo a la fluidez de movimientos y a la sencillez con la que se ejecutan, todo con el objetivo de que nada frene la acción. Nos podemos agarrar a tuberías, deslizar por debajo de obstáculos, correr por las paredes, subir a elevadas alturas o balancearnos gracias a un gancho, amortiguar caídas rodando... aunque no todo ello desde el principio. Tendremos que tirar de otra de las novedades de 'Mirror's Edge Catalyst': el árbol de habilidades. Completando misiones ganaremos puntos de experiencia que se convertirán en puntos de mejora, que utilizaremos para desarrollar tres categorías: Movimiento, Combate y Equipamiento. En manos del jugador queda la decisión de qué atributos prefiere enriquecer.

'Mirror's Edge Catalyst' es explorar y 'plataformear', pero también pelear. El combate es todo lo contrario a lo que es el parkour en esta nueva obra de DICE. Cuando nos vemos obligados a pelear (a diferencia del original, aquí no podremos usar armas de fuego), se frena la fluidez en los movimientos de Faith. Además, la inteligencia artificial de los enemigos (de los que solo hay cuatro clases) brilla por su ausencia, haciendo que los enfrentamientos no sean difíciles de superar. Tampoco las animaciones de los soldados rayan a buen nivel. Es bastante cómico ver cómo se chocan dos enemigos cuando le arreamos una patada. Es todo bastante ortopédico.

A nivel gráfico, el diseño artístico es bonito, pero ese aire pulcro y minimalista no debería ser sinónimo de simpleza como así ocurre. Cuando estamos recorriendo la ciudad a toda velocidad, en lo que menos se fija uno es en las texturas y otros elementos gráficos. Es cuando nos detenemos cuando vemos las fisuras de 'Mirror's Edge Catalyst'. En la versión de Xbox One, que es la que hemos jugado, las texturas no cumplen con lo que se espera de esta generación. A nivel técnico también flojean las animaciones de los enemigos y el título sufre ligeros problemas de clipping (o en nuestro caso, sufrimos un par de errores técnicos, con cuadros negros en pantalla que nublaban nuestra visión del escenario). El motor Frostbite seguro que podía dar más. En cuanto al sonido, mención especial al doblaje español. Los efectos sonoros y la música, por su parte, cumplen correctamente con su cometido.

En resumen, 'Mirror's Edge: Catalyst' conserva la esencia que hizo del original un juego de culto para muchos (un parkour único en primera persona), pero no da con la tecla para entrar en el top de esta generación. La inclusión del mundo abierto no es todo lo efectiva que podría ser, pues si bien permite que sigamos otros caminos y añade misiones secundarias y coleccionables, reduce el ritmo y el tiro más centrado que ofrecía el primero. No obstante, el simple hecho de recorrer la ciudad a toda velocidad, combinando habilidades, todo ello de forma fluida y sin florituras en los controles, sabe a gloria.

'Mirror's Edge: Catalyst' está disponible en PS4, Xbox One y PC.