'Holocausto Dorado', el libro que los fabricantes de tabaco no quieren que leas


  • Ingredientes asquerosos, memorandos racistas y frases como "le echan cosas a los cigarros que no permiten en la comida para perros". La industria del tabaco ha tratado de parar la publicación del libro del historiadorRobert Proctor, pero no ha podido.

'Holocausto Dorado', el libro que los fabricantes de tabaco no quieren que leas

'Holocausto Dorado', el libro que los fabricantes de tabaco no quieren que leas

En 1970, un memorando interno de Lorillard, una gran empresa tabacalera, detallaba que "los negratas fuman tabaco mentolado para enmascarar su olor". Es solo una anécdota de la enciclopedia de la infamia humeante de la industria del tabaco recogida en 'Holocausto Dorado', el volumen de más de 700 páginas que ha publicado el gran archienemigo de los fabricantes de cigarrillos:Robert Proctor.

Proctor es un historiador de la ciencia de la Universidad de Stanford que tiene el raro honor de haber sido uno de los únicos tres de su gremio que han declarado en juicios contra la poderosa industria tabacalera, por más de 70 que lo han hecho a su favor, con su consiguiente beneficio. Aunque teóricamente en declive (solo teóricamente), en 2007 los fabricantes de cigarrillos gastaron 68 millones de euros en hacer lobby, y 5,5 de ellos fueron directamente para representantes políticos.

Proctor, viejo combatiente antitabaco, alerta que cada año todavía mueren 400.000 estadounidenses por su culpa, la primera causa de fallecimiento del país. "Es como si dos aviones se estrellaran cada día", dice. "Por cada 7.800 euros de beneficio para la industria, muere una persona".

Durante toda su carrera, Proctor, de 57 años, ha coleccionado 100.000 documentos sobre la fabricación de cigarrillos para armar con 'Holocausto Dorado' la gran enciclopedia contra los fabricantes. Tanto, que en 2009, enterada de que estaba escribiendo el libro, RJ Reynolds, la empresa de Carolina del Norte que fabrica marcas como Camel o Winston, requirió judicialmente el manuscrito. Aunque no pudieron parar su publicación, le costó a Proctor casi 40.000 euros defenderse.

El libro revela que los cigarrillos incluyen ingredientes como el castóreo, una sustancia segregada por la parte baja del abdomen de los castores (nótese el eufemismo) y que se utiliza en perfumería. Que más del 90% de las existencias de regaliz de los Estados Unidos se usa para fabricar tabaco y hacerlo más adictivo. O que tienen propilenglicol, un ingrediente básico para los anticongelantes o, por ejemplo, para hacer la pintura de las balas de paintball. "Le echan cosas a los cigarros que no permiten en la comida para perros", resume Proctor.

"No querían que este libro viese la luz. Y como no han conseguido pararlo, sospecho que van a tratar de desacreditarlo y de disminuir su impacto", dice Louis Kyriakoudes, profesor de la Universidad de Misisipi del Sur y otro de los tres historiadores que han declarado en un juzgado contra la industria del tabaco.

Lo cierto es que, con el libro ya en la calle, ningún gran medio estadounidense lo ha reseñado, y solo la revista izquierdista 'Mother Jones' le ha hecho un reportaje de dos páginas. En Francia, donde lo presentó, sí tuvo gran eco. Una muestra evidente de que la maquinaria de fabricar cigarrillos sigue siendo muy poderosa en los Estados Unidos.