Así será el final de 'El Príncipe' (para los expertos en la serie)


  • Todos coinciden en que Telecinco ha conseguido con la serie innova en el mundo de la ficción española.

  • Y todos lo tienen claro: "Ningún personaje debería ser feliz", "Debe morir Fátima", "Coronado se merece dirigir el CNI" y "El final se merece cero ñoñerías".

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Imágenes del penúltimo capítulo de 'El Príncipe'

Etiquetas

El Príncipe ha entrado en su recta final. Los responsables de la ficción dicen haber rodado cuatro finales diferentes. Ni los actores, por tanto, saben el desenlace. ¿Cómo debe ser el adiós?

Lainformacion.com ha preguntado a cuatro expertos en la serie para que dicten sentencia sobre las claves del éxito de la producción y los derroteros que debe tomar la historia en su despedida. Y lo tienen muy claro: nada de finales ñoños, como acostumbran las series españolas. Este es su pronóstico para el desenlace de El Príncipe.

"El final de El Príncipe debe ser arriesgado. Como ha sido la serie y por eso ha triunfado"

“En 'El Príncipe' todo acaba en agua salada: en lágrimas… o en el fondo del mar”. Así arrancó 'El Príncipe'. Así nació uno de los grandes éxitos de ficción de los últimos tiempos. Tras una época en la que Telecinco vio como su cadena rival, Antena 3, se convertía en referencia de series de calidad, la cadena de Mediaset y la productora Plano a Plano han sabido diseñar un producto perfecto para los amantes de las series pero, también, para el público fiel del canal. ¿Cómo lo han logrado? 
'El Príncipe' tiene mimbres de película de acción norteamericana (aunque los coches de la policía española no den para persecuciones de Hollywood). Además, cuenta con los infalibles engranajes de la serie policíaca clásica (sus creadores son los mismos que la mítica El Comisario) y desprende ese necesario toque del romanticismo del culebrón rompe-audiencias. Con protagonistas que enamoran y, al mismo tiempo, apasionan al público con sus tensiones sexuales resueltas o no resueltas. Porque, en estas series, no puede faltar un romance entre guapos. De esta forma, también se logra ampliar el target del producto. Y en esto el casting de El Príncipe está muy medido, pues cuenta con inteligente galería de personajes elegidos para conectar con la complicidad de diferentes sectores del público.
Una serie en la que no se ha escatimado de nada: disparos, emboscadas, persecuciones, intriga, flechazos (de amor prohibido, claro), localizaciones con  luminosa y colorida claridad para que la historia entre bien por los ojos del espectador... Pero, sobre todo, el éxito de El Príncipe está en que ha narrado una buena y valiente historia. Y lo ha hecho con una duración exacta, sin necesidad de estirar el competitivo producto de forma artificial como un chicle. Una historia buena y valiente que se ha atrevido a llamar las cosas por su nombre. El barrio existe, El Príncipe. El trasfondo también, el yihadismo.
Y así debe ser también el final de la ficción: valiente, arriesgado e épico. Como la propia serie. Porque 'El Príncipe' no puede contar con una despedida de cuento feliz y reconfortante, como acostumbran las series españolas en busca de dejar tranquilo a un espectador que se trata con condescendencia.  No pinta que 'El Príncipe' caiga en ese error:  el desenlace promete ser trepidante.

"En El Príncipe todo acaba en agua salada y así ha de concluir, con muertes de protagonistas y sin que ninguno de ellos logre una victoria plena"

Para empezar, la serie llegó muy bien programada por Telecinco. Arrancó y creció bien, adquiriendo una fortaleza que le ha permitido luchar en su segunda temporada contra rivales muy potentes. Después, y fundamental, la serie ha sabido aunar lo novedoso con la tan defenestrada por la crítica fórmula tradicional. Tanto en contenido como en producción. Por un lado ponía sobre la mesa temas tan áridos y sensibles como el yihadismo, los prejuicios en la sociedad española con los musulmanes y la dejadez institucional -interesada- en barrios como El Príncipe (importante que use el nombre real del barrio); por otro, aborda todo esto a través de historias de policías y espías, de un amor imposible y con personajes poliédricos.

Desde el punto de vista de la producción, 'El Príncipe' ha marcado un antes y un después en ficción nacional con el uso de los VFX (efectos digitales).También al apostar por pocos nombres mediáticos (ni Hiba ni Cortada tenían entonces la fama de ahora) aun siendo una serie de gran presupuesto. Contar con actores menos conocidos -cuyo caché, por tanto, es inferior-, permite destinar más recursos a la producción. Se repite en todas las series de Plano a Plano: de entrada, pocos de su actores serían portada de revista. A la vez, cuentan la historia con unos códigos reconocibles para el gran público.

'El Príncipe' es una serie muy fuerte en sus puntos fuertes y en la que sus debilidades (esos defectos que los críticos vemos) juegan a favor del espectador medio. Si 'El Príncipe' fuera mejor serie, la vería menos gente. No es pretenciosa. Es entretenida, se adapta como un guante a su género (thriller policiaco), está bien hecha, juega con el suspense, tiene momentos de espectacularidad y, para los más exigentes, posee un subtexto que esboza problemas y fobias de la sociedad española.

Respecto a su final: ha de ser agrio. La serie empezó con el lema del barrio: "En El Príncipe todo acaba en agua salada" y así ha de concluir, con muertes de protagonistas y sin que ninguno de ellos logre una victoria plena. Su final ha de dejar a su espectador con la boca abierta y debe resultar tremendamente dinámico. Todo lo que no sea esto supondrá haberse traicionado a sí misma.

David Redondo (Cadena Ser)

"El final debe jugar con fuego, y quemarse"

'El Príncipe' termina y con ella se cierra una de las apuestas que más ha cambiado la forma de hacer ficción en Mediaset. Llegó hace dos años, en un periodo de sequía seriéfila en la cadena y rápidamente se convirtió en su baza más fuerte, su auténtico titan, con permiso de 'La que se avecina', claro.

La que parecía una versión más de 'Sin tetas no hay paraíso', ha sabido alejarse de la estela del Duque y se ha convertido en algo mejor, más potente, más directo y más adulto. Precisamente esa es su gran baza: ser una serie adulta en la que no hay miedo a matar, a hablar de islamismo y a romper con tabús habituales de la pequeña pantalla; sabe el tema que está tratando y se atreve con él, va más allá y narra esa dura realidad que todos tenemos más cerca de lo que creemos. Se aleja de la convencional ficción familiar o el drama clásico, aquí todo es diferente, se trata al espectador como alguien inteligente y maduro que busca algo más.

También acierta con su estructura narrativa. Ninguna trama se estira hasta la saciedad, todas acaban cerrándose rápidamente para dar paso a otras aún más potentes. Con varios giros por episodio se logra mantener enganchado al espectador minuto a minuto; es complicado despegarse de la pantalla por miedo a perderte un momento crucial que lo cambiará todo. Los cliffhangers tienen mucho que ver en ello. Cada episodio termina en alto, dejando al espectador sin palabras, con ganas de mucho más. Se logra atraparlo fácilmente, consiguiendo que repita semana a semana.

Ahora solo queda ver cómo se cierra todo, comprobar que el final no decepciona al espectador habitual. Para ello hay que jugar con fuego, y quemarse. El atentado en Granada debe quedarse en algo más que un accidente fallido, debería tener consecuencias fatales para sus protagonistas, sí, incluyendo a la pequeña Nayat. No hay que tenerle miedo a la muerte, es más, esta debería ser la auténtica protagonista del desenlace.

'El Príncipe' no es un cuento de hadas en el que Morey y Fátima deban acabar juntos, no debe ser así, hay que ir más allá y sorprender, ¿Matando a Fátima? Sí, por ejemplo. ¿Con Khaled llevando su tiranía hasta las últimas consecuencias? También. Espero sorpresas y un giro final inesperado, que ninguno de nosotros haya imaginado, con el que se nos quede la boca abierta por última vez. ¿Complicado, no?

Cristian Quijorna (Perdidos en la tele)

"Pondría a José Coronado como director del CNI. Se lo merece"

'El Príncipe' es una buena serie pero podía haber sido mejor, aunque quizá hubiera tenido menos éxito. Desde Telecinco, Paolo Vasile quiso inyectar en el que al principio era un proyecto más realista y centrado en la crítica social, el ADN básico de la cadena. A saber: despelote, historias de amor ñoñas, casting de ‘macizos’ y ‘macizas’, una luz cegadora y mucho giro imposible.

De acuerdo que la trama romántica está metida con calzador, que es de una falta de coherencia que asusta (sobre todo porque la protagoniza una de las peores actrices de la actualidad, Hiba Abouk) pero no deja de ser un mal menor. Primero, porque la serie sabe dirigirse a un público joven y femenino (el que más televisión consume) pero sin renunciar al resto. Cada escena y cada capítulo de 'El Príncipe' son un avance. Los giros son tremendos y no hay tiempo para analizarla o para que te decepcione.

Si 'El príncipe' ha triunfado ha sido porque no engaña a nadie, no engola la voz y cumple con el objetivo claro de entretener. Recuerda a miles de productos anteriores pero los disfraza de conflicto socio-político, metiéndose en un universo antes inexplorado en nuestro país: el terrorismo islámico. Aquí se dan nombres propios y se localiza la acción (algo que en nuestras series no suele ocurrir). No teme a las suspicacias de gobiernos o colectivos y tampoco es que pueda ofender a nadie. Es una fantasía, no un documental de Fernando León de Aranoa.

¿Cómo debería terminar 'El príncipe'? La intensidad ha sido tal que se ha puesto el listón muy alto. No va a llover al gusto de todos. Para un servidor, un buen desenlace sería el de ver morir a Fátima (¡Bien!), a Morey reconvertido en un capo de la droga que lucha contra un sistema que le ha decepcionado (con bigote y todo) y aliándose con Faruq en plan 'Dos hombres y un destino'. Ah, y pondría a José Coronado como director del CNI. Se lo merece.

Sergio Espí (Guionista y colaborador de Periodista Digital)

"No debe acabar en ñoñerías y centrarse en la trama de corrupción"

Telecinco siempre lo ha tenido muy complicado con la ficción de calidad. Sobre todo, con los dramas. Su público está acostumbrado a otras cosas. El Príncipe supo hacerse un hueco desde el principio. Porque supo mezclar lo que más le gusta al espectador de Telecinco (los cuerpos) con una producción muy potente en forma y contenido. Esta serie es muy importante para el currículum de la cadena porque le ha enseñado a Telecinco cómo debe hacer las cosas de ahora en adelante si quiere funcionar en ficción.

Si algo se le echó en cara a la serie desde un principio es que se centrasen demasiado en una historia de amor que debería ser claramente secundaria. Y El Príncipe ha sabido explotar a cuentagotas este dramón entre Fátima y Morey al más puro estilo Cata y El Duque en Sin tetas no hay paraíso. La tensión sexual (resuelta muchas veces) pero muy pasito a paso.

Se acerca la recta final de la serie. Apenas quedan dos capítulos para que se eche el telón. Desde que arrancase esta segunda parte de la temporada se previno al público de que había cuatro finales grabados. Pero hay que elegir uno y esto decidirá el recuerdo que tengamos de la serie en el futuro.

El Príncipe no debe acabar en ñoñerías. Al ser el último capítulo de la serie puede tirar de muertes, acción y drama. El Príncipe debe ser recordaba como una serie fuerte, adulta y que se aleja de los clichés. Por supuesto que puede haber felicidad de por medio y algo de romanticismo. Pero Morey y Fátima no han sido los únicos protagonistas de este cuento y la última hoja del libro debe estar escrita con responsabilidad y centrarse en la trama de corrupción.

Daniel Jabonero (Bluper)