Si Narkis mata a su novia Estzer, ¿qué hipocresía soltaremos para consolarnos?


  • El hombre que propinó una salvaje paliza a su novia que fue captada en un vídeo ha visto reducir su pena de cárcel a menos de la mitad.

  • ¿De qué sirve tanta concienciación cuando, a la hora de la verdad, no logramos liberar a las mujeres de sus propios verdugos?

Así reaccionó ante las cámaras el novio de Estzer, que propinó una escalofriante paliza que quedó grabada por las cámaras de seguridad.

Así reaccionó ante las cámaras el novio de Estzer, que propinó una escalofriante paliza que quedó grabada por las cámaras de seguridad.

Todo el mundo pudo horrorizarse con el vídeo de una cámara de seguridad que captó la brutal paliza que Narkis, de 22 años, propinó a su novia su novia Estzer, de 38.

La mujer sufrió un esguince cervical y multitud de magulladuras. Cuando fue al hospital, el miedo le hizo engañar a los facultativos contando que se había caído por la escalera. No denunció a su novio. Fue la empresa de seguridad la que alertó a la Guardia Civil al ver las imágenes en una revisión rutinaria. Cuando los uniformados se presentaron en su casa, Estzer lo negó todo… hasta que le pudieron delante la evidencia de las imágenes.

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Aunque Narkis fue inmediatamente detenido y condenado en pocas semanas a 2 años de prisión, Estzer no quiso declarar en su contra. Según informó en aquel momento El Mundo, “la fiscal declara que el perfil de Estzer, que tiene 38 años frente a los 22 de su novio, es el de una mujer totalmente sometida”. Tiene una hija de 10 años de una anterior relación y no se le conoce trabajo. Durante el juicio, sólo confirmó que no quería hablar y que Narkis… sí, el mismo al que toda España vio cómo la arrastraba del pelo como un troglodita y la metía a empellones en el ascensor, seguía siendo su novio.

Y encima le reducen la condena

Ahora nos hemos enterado de que, tras una apelación de la defensa, la condena de 2 años se reduce a 9 meses al considerar el tribunal que, aunque hubo un delito de violencia de género, no lo hubo de lesiones. Los jueces estiman no hay pruebas suficientes de que la víctima, como consecuencia de la agresión, sufriera un esguince cervical.

No pretendo ahora juzgar a los jueces. Sería reiterativo, pues llevamos varios días oyendo críticas sonoras en todas partes por sus últimas resoluciones en sonoros casos de corrupción. Sé los jueces aplican leyes que no aprueban ellos, sino los políticos, y que vivimos en un Estado de Derecho en donde los delincuentes deben gozar de todas las garantías procesales. No quiero señalar, culpables, insisto, aunque sí me vienen ahora a la cabeza dos frases. Una la refería este jueves el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, a cuenta de las últimas sentencias relacionadas con casos de corrupción: "La justicia que no entiende el pueblo no es justicia". La segunda es el aforismo latino "summum ius, summa iniuria", que podemos traducir como "a mayor Derecho, más injusticias", o lo que es lo mismo: la aplicación rigurosa de la ley puede provocar auténticos despropósitos.

Deseo tan solo transmitir una reflexión, para que cada uno actúe como le dicte su conciencia. Si llega el día en que Narkis, en otro ataque de celos, como el que trató justificar ante los magistrados, mata a Estzer, ¿qué diremos para llorar su muerte, para condenar el crimen, para consolarnos? Y, sobre todo, ¿cómo lo diremos para que no suene a miserable hipocresía?

La policía permitió que circulase el vídeo con la agresión para concienciar a la sociedad de la lacra de las agresiones machistas. Creo no es precisamente concienciación lo que le falta a la sociedad. De nada sirve una concienciación que se estrella frontalmente con la ineficacia de los protocolos de protección. Quizá habría que pensar cómo se puede ayudar de manera efectiva a mujeres como Estzer, que no pueden liberarse por sí mismas de sus propios verdugos.

Sigue @martinalgarra