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Dos fotos sobre refugiados que anticipan el fracaso (y la vergüenza) de la UE


  • En noviembre de 2015, varios dirigentes europeos se acercaron a Grecia para retratarse con una familia de refugiados.

  • La realidad de enero de 2017 dista mucho de parecerse a lo que en aquel momento se daba prácticamente por seguro.

A principios de 2017 no se ven a políticos europeos haciéndose fotos con los refugiados, como a finales de 2015.

A principios de 2017 no se ven a políticos europeos haciéndose fotos con los refugiados, como a finales de 2015.

La ola de refugiados que ha recibido Europa en los últimos años también despertó otra ola de solidaridad, si cabe llamar así al sentimiento reiterado y resumido en el eslogan ‘Welcome Refugees’ (bienvenidos, refugiados).

A juzgar por las declaraciones los responsables europeos, igualmente repetidas, ningún refugiado dejaría de ser debidamente atendido en sus necesidades básicas: comida, refugio, atención sanitaria...

Se suponía que, para evitar la formación de ‘gettos’, los estados europeos asumirían racionalmente determinadas cuotas de refugiados que asimilar dentro de sus fronteras.

(Te interesa leer: ¿Qué hacer con los refugiados cuando se acabe el buen rollo o el dinero?

En noviembre de 2015, el entonces presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, junto a varios ministros luxemburgueses, posaron junto al jefe del Ejecutivo griego, Alexis Tsipras, para publicitar la reubicación de 30 refugiados… de los 359.000 que habían llegado a Grecia desde enero de ese año.

El primer ministro Tsipras, en el centro de la foto, junto al presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, a la derecha, despiden a los primeros refugiados de Grecia. El primer ministro Tsipras, en el centro de la foto, junto al presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, a la derecha, despiden a los primeros refugiados de Grecia.

El primer ministro Tsipras, en el centro de la foto, junto al presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, a la derecha, despiden a los primeros refugiados de Grecia. L.I.

La realidad de hoy dista mucho de parecerse a lo que en aquel momento se daba por seguro.

Hoy relatamos en lainformacion.com cómo algunos refugiados que llevan días meses languideciendo en campamentos dizque temporales comienzan a morirse de frío.

Por si los dirigentes comunitarios no han tenido ocasión de comprobarlo en Bruselas, en muchos países de Europa hace frío en invierno. Un frío insoportable en ocasiones, espantoso. Un frío que mata de verdad. Esta foto tomada recientemente ayuda a formarse una idea de lo que están soportando miles de personas a pocos kilómetros de nuestros hogares.

Un refugiado entra a guarecerse en su tienda totalmente cubierta por la nieve. Un refugiado entra a guarecerse en su tienda totalmente cubierta por la nieve.

Un refugiado entra a guarecerse en su tienda totalmente cubierta por la nieve. L.I.

Una vez más, los gobiernos europeos no han sabido cómo llevar a la práctica la voluntad expresa de millones de sus ciudadanos. Una Europa que da la bienvenida a las víctimas de la guerra, al punto de posar encantada junto a ellas, pero que luego no es capaz de evitar que mueran congeladas en invierno, es una Europa fallida.

He aquí un ejemplo evidente de aquello que siempre se ha achacado a la UE: su déficit democrático, esa falta de legitimidad que puede hundirla más pronto que tarde.

Crisis como esta de los refugiados demuestran que Europa debe ser refundada antes de que los populismos euroescépticos tomen el poder en cada una de sus naciones. Porque de nada nos sirve una superestructura sorda, amén de cara, cuya utilidad queda en evidencia en los menesteres humanitarios más básicos.

Sigue @martinalgarra