Sábado, 23.06.2018 - 00:51 h
Partidos

(AMP) Antón Arias, nuevo presidente de la patronal gallega con el 60% de los votos a favor y casi un 40% en contra

El constructor coruñés Antón Arias es ya el nuevo presidente de la confederación de empresarios de Galicia (CEG) al conseguir la mayoría simple de los votos de la asamblea en unas elecciones en las que él era el único candidato.

El censo actualizado estaba compuesto por 184 vocales (40 por A Coruña, 32 por Lugo, 32 por Pontevedra y 30 por Ourense y los restantes 50 en representación de organizaciones sectoriales), pero finalmente han ejercido su derecho 165 personas: 100 han mostrado su apoyo a Arias (el 60%, compuesto por A Coruña, Lugo y la mayor parte de las sectoriales), 64 han expresado su rechazo (el 38,8%, con Pontevedra y Ourense) y uno ha emitido una papeleta en blanco, en una cita en la que el voto delegado ha vuelto a ser abultado.

En su discurso tras salir elegido, Arias ha hecho un llamamiento a la unión y al entendimiento, así como a "olvidar cuitas del pasado". Será, ha dicho, "el presidente de todos", algo para lo que ha pedido que todos acepten los resultados.

Además, ha lanzado dos compromisos para su mandato, el primero, que dimitirá y abrirá paso a un nuevo presidente y a "una nueva CEG" en caso de que consiga el objetivo de superar las dificultades económicas y cambiar los estatutos para evitar futuros conflictos internos en la institución. El segundo es su renuncia a la vicepresidencia de la confederación de empresarios coruñeses.

Para su presidencia, ha aspirado a contar con el apoyo del comité ejecutivo y de la junta directiva, porque, sin ellos, según ha subrayado, "es imposible" alcanzar las metas que se propone.

"QUE PONTEVEDRA Y OURENSE SE SUMEN"

Ya en rueda de prensa, después de su intervención ante la asamblea, Arias ha respondido a los periodistas que espera poder "hacer que Pontevedra y Ourense se sumen a este proyecto", y se ha mostrado "convencido de que se van a sumar". "Saben de la necesidad de ese cambio de estatutos", ha apuntado.

Cuestionado sobre las dos personas de confianza del presidente, que tiene la potestad de designar, ha dicho que intentará consensuarlas, para que sean "de confianza del comité ejecutivo".

Sobre los plazos que se fija para sus retos, ha insistido en que "va a depender de todos". No obstante, ha resaltado que quiere que sea "cuanto antes".

También para formalizar una nueva hipoteca sobre la sede de la CEG habla de un acuerdo "inminente" y "fácil", toda vez que las entidades financieras pueden comprobar la "contundencia" con que se ha hecho con la presidencia de la organización este viernes.

Como ya dijera en días pasados, Arias ha reiterado que la demanda sobre una partida relativa a la red 'Pexga' de oficinas en el exterior "no tiene por qué entorpecer" las relaciones con la Xunta y, de hecho, ha abogado por renovarla pero "negociando unas condiciones que sean no solo beneficiosas" para la confederación "sino un marco que permita el desarrollo del programas".

DIVISIÓN INTERNA

Los comicios en la patronal gallega se han celebrado en un clima de fuerte enfrentamiento, tras semanas en la que la comisión gestora (compuesta por los responsables de las provinciales) había decidido buscar un aspirante de consenso.

A última hora antes de que cerrase el plazo, sin previo aviso, los empresarios coruñeses, con el histórico dirigente Antonio Fontenla al frente, presentaron a Antón Arias, vicepresidente en esa confederación.

En los últimos tiempos la patronal gallega atraviesa graves dificultades, tanto económicas y financieras como de división interna por el poder, tras un convulso mandato del vigués José Manuel Fernández Alvariño, quien dejó vacante el puesto a finales de 2015.

Hace justo un año, el ourensano Antonio Dieter Moure llegó a la presidencia de la CEG --que dejó en nueve meses-- con la intención de pacificar la institución, pero lo hizo venciendo por únicamente 10 votos a su rival, José Manuel Pérez Canal, responsable de la confederación ourensana.

Ahora tanto Pérez Canal como Jorge Cebreiros (presidente en Pontevedra) se oponen a Arias --que sí tiene el respaldo de Jaime López (Lugo) y el propio Fontenla-- y auguran para él un mandato complicado, ya no tanto por su figura, sino por los modos en que se lanzó su candidatura.

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