Miércoles, 12.12.2018 - 13:46 h

El autor del libro más raro del mundo: 'El Codex Seraphinianus es un intento de convertir a todos en analfabetos'

  • La editorial Rizzoli sacará a la venta el próximo 29 de octubre una nueva edición del libro con más ilustraciones y una introducción del autor
  • Tratamos de desvelar, en una entrevista con Luigi Serafini, los misterios que rodean a esta 'enciclopedia de la fantasía'
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Nos remontamos a finales de los años '70 en una pequeña calle cercana a la plaza de España, en Roma. Allí, un estudiante de arquitectura, recién llegado de un periplo lleno de experiencias por los EEUU, acaba de encontrar un gato blanco. Se llama Luigi Serafini y por las tardes, mientras el felino se echa la siesta sobre sus hombros, diseña lo que hoy muchos conocen como 'el libro más raro del mundo', el Codex Seraphinianus.

El joven trabaja como si estuviera en una 'Academia de Bellas Artes espacial": sus lápices de colores pintan seres con forma de paragüas, parejas que se unen en un cocodrilo, árboles que se zambullen en el agua, insectos que componen arcoiris... Todo ello, es relatado en forma de tomo enciclopédico, bajo la minuciosa explicación de unos caracteres incomprensibles.

Pasan los años y en 1981, después de haber llamado a la puerta de un sinfín de editoriales, Serafini consigue que Franco Maria Ricci se interese por su libro. Hace una tirada limitada de éste. Acaba de nacer un mito que en estos 32 años ha ido creciendo, en parte, ayudado por la Red. Son muchos en internet los que se afanan por descifrar los misterios del Codex, los que fantasean con la idea de que sea un libro alienígena; los hay también que se los tatuan en su piel y están los que aseguran haberlo soñado antes de descubrirlo2026

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Este martes, se pone a la venta una nueva edición con más ilustraciones y una nota del autor en la que, entre varias confesiones, encontramos la siguiente: 'Me pregunté si acaso, a su manera, [mi gato blanco] no me habría transmitido canciones y cuentos cuando estaba durante horas inmóvil sobre mis hombros (2026) Debo admitir aquí que el verdadero autor del Codex fue él y no yo, que siempre me hice pasar por tal, mientras que era un simple ejecutor manual. (...) Aprovecho la ocasión para expresar públicamente mi más sinceras disculpas al editor y mi más sincero agradecimiento al gato, in memoriam'.

Desde su estudio de Roma, el autor me atiende al teléfono. Tiene una voz profunda y cálida, de locutor antiguo. Reflexiona cada respuestas, se extiende, se contradice, juega...

Ponte cómodo porque estás a punto de entrar en el fantástico mundo de Luigi Serafini2026

Pregunta. Leyendo tu introducción tal vez debería entrevistar al gato y no a ti...

Respuesta. [Risas y desconcierto] Sí, he querido hablar del gato porque en Roma en aquellos años había todavía muchos por la calle, era un animal muy extendido por la ciudad y después, en muy poco tiempo, desaparecieron. La ciudad cambió. No sabría cómo definirlo pero es más fea sin sus gatos. Esto es grave porque... ¿dónde han acabado? y sobre todo, ¿cuándo vuelven?

P. Desgraciadamente en la Roma que yo conocí, los gatos sólo estaban ya en las postales para turistas... El libro nació nació en los '70 cuando tú acababas de volver de un viaje por los EEUU y muchos dicen que esas ilustraciones tan extrañas son fruto de las drogas que consumías, ¿es cierto?

R. En los años '70 se había extendido el consumo de lisérgicos para expandir la mente pero en mi caso no sirvió absolutamente para nada, la fantasía es algo que funciona sin las drogas. Éstas pueden crear alucinaciones, pero el libro tiene una estructura compleja que se basa en más de dos años de trabajo. Estructuralmente el Codex se sustenta, paradójicamente, sobre una fantasía muy racional.

P. Si te pusieran frente a alguien que jamás ha visto el libro, ¿cómo lo describirías?

R. Sería muy difícil de explicar2026 [Tras una pausa e indagar en varias ideas] Diría que lo que transmite el libro es más una sensación. Le preguntaría a la persona: -¿Te acuerdas cómo era cuando de pequeño te ponías delante de un libro y todavía no sabías leer? Pues eso es el Codex, una emoción infantil. En el fondo, el libro es un intento de convertir a todos en analfabetos, incluído a mí mismo.

P. ¿Qué te ha llevado ahora a publicar una nueva edición?

R. Creo que más que yo ha sido el libro el que lo ha decidido. Ha ido creciendo a lo largo del tiempo, he visto a muchos amigos, he viajado por el mundo2026 Creo que después de 30 años se comienza a entender, es más actual ahora que cuando salió.

P. ¿Por qué crees eso?

R. Tal vez porque estamos en un periodo en crisis. Todo occidente está en una fase de final de algo e inicio de otra cosa. Es un momento un poco particular. No existen más esas certezas económicas, políticas, sociales, religiosas2026 que había hace 20 años. Tal vez, en este momento sea actual porque anticipaba la crisis. Ya hace 30 años se sentía como las cosas se tambaleaban.

P. Si tuvieses que catalogar el Codex, qué dirías que es, ¿arte o literatura?

R. No sé en qué sector se puede colocar. El problema es que hoy el mundo del arte parece que no necesita público. El artista viene establecido por los críticos, las galerías, los museos2026 El público no tiene ninguna posibilidad de intervenir en ese proceso y decir si algo le gusta o no. Sin embargo, el Codex, al estar en las librerías, libre de los críticos, puede establecer una relación directa con el público. Yo a un artista hoy le diría 'hazte un codex y así serás autónomo, libre de este sistema absurdo, horrible'. Yo espero que sea considerado como un trabajo artístico que abre un camino, una libertad a los artistas para ser autónomos.

P. Precisamente, y de todo ese trabajo artístico que lo compone, si tuvieras que escoger una ilustración, ¿cuál sería?

R. Eso no te lo podré decir nunca. No puedo porque son todas 'mis hijas', no hay preferencias. Cada una tiene su propia historia. Algunas tienen una historia más bonita, otras menos, pero son historias. No puedo elegir.

P. Y... ¿cuál tiene la historia más bonita?

¡Ah! no, no [risas] Me quieres provocar para hacerme decir cuál me gusta más. No lo conseguirás, no tengo preferencias.

P. Está bien, te creeré. ¿Y cómo fue el proceso de creación? ¿Cuando lo 'escribías', pensabas en publicar o era más un juego para ti?

R. Mi generación, nacida después de la guerra, tenía la necesidad de comunicar, de hacer algo contrario a la generación precedente que había utilizado las armas. Durante la guerra para comunicarse a menudo se utilizan códigos secretos, militares2026 Esto lo digo porque cuando estás viviendo una época, no te das cuenta fácilmente de lo que está sucediendo.

Cuando me ponía a trabajar en el Codex no tenía la sensación de estar jugando, era algo que tenía que hacer, era mi tiempo. A muchos amigos les sorprendía que estuviese tan centrado en ese trabajo. Yo tenía que hacer el libro, tenía que publicarlo, tenía que buscar un editor que pudiese publicar en Italia primero, y después, que diese la vuelta al mundo.

P. Hoy todo eso lo hubieses conseguido fácilmente con internet...

R. Justamente. Cuando comencé el Codex tenía en la cabeza internet, como muchos jóvenes que estaban viviendo aquel momento. Entiéndeme, pensaba verdaderamente que la comunicación era lo más importante, sin saberlo estaba buscando una red, y la única red posible era la editorial. Tú publicabas una cosa y se difundía exactamente como hoy podrías hacer un blog. Yo quería que se conociera mi fantasía, mi mundo2026 Quería compartirlo, una palabra que hoy es muy común. Yo creo que con mi libro estaba haciendo un blog sin saberlo.

P. Y cuándo ibas a las editoriales, ¿qué te decían?

R. Probé con todas hasta que por fin di con Franco María Ricci, un editor un poco loco, como lo era yo. Todas las demás casas editoriales me decían que me fuese a una galería e hiciese litografías. No entendían por qué quería un publicar un libro que no se lee en una editorial que publica libros que se leen.

P. Me lo puedo imaginar porque a los editores no les suele gustar mucho lo de correr riesgos2026

R. Franco María Ricci era muy particular. Era un hombre de cultura, muy influenciado por la literatura fantástica sudamericana, muy amigo de Borges2026 Quién sabe, si el editor no hubiese tenido cerca esa literatura fantástica a lo mejor habría tenido un comportamiento distinto con mi libro. Estaba también el filón de Márquez, de Casares2026

P. Cuando vi por primera vez tu libro, rápidamente me vino Borges a la cabeza, así que me gusta esta idea de que en parte le debas a él el hecho de que te lo publicaran2026

R. Sí, aquella literatura hizo que el editor se sintiera más capaz de correr riesgos porque conocía la fuerza de la fantasía, de la imaginación. Borges venía a menudo a Italia, era un invitado de Franco Maria, se quedaba en su casa, de hecho a mí me lo presentó él.

P. Todos esos nombres2026 Escribiste el libro en los años en los que parecía que la fantasía lo invadía todo, ahora parece que se ha perdido ¿No tienes esa sensación?

R. [Se toma unos segundos para responder]. Digamos que la sensación sobre todo es que vivimos en un momento de crisis y en este momento estamos muy preocupados, demasiado, por pagar el alquiler, el seguro, los impuestos2026Tenemos preocupaciones muy materiales que puede que no nos dejen ocuparnos de la fantasía. Y en Italia... ¡Imagínate! después de 20 años con Berlusconi, la fantasía ha sido destruida.

De todas formas, el hecho de que el Codex haya tenido este éxito en tiempo de crisis [en EEUU ya se han vendido todas las copias de la nueva edición antes de llegar a las librerías] quiere decir que alguno prefiere coger esta enciclopedia de la fantasía, a comprarse unos zapatos nuevos o cualquier objeto de consumo.Página 1 de 2 CONTINÚA LEYENDO >>>

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