Viernes, 23.02.2018 - 13:19 h

El autor del libro más raro del mundo: 'Querría saber qué hay escrito, me haría mucha ilusión'

Página 2 de 2 de la entrevista con Luigi Serafini, autor del Codex Seraphinianus

Ilustración sustraída del Codex Seraphinianus, del italiano Luigi Serafino
Ilustración sustraída del Codex Seraphinianus, del italiano Luigi Serafino

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P. Hay muchas personas en internet que han intentado descifrar tu libro. ¿Qué les dirías? ¿Existe verdaderamente un código que decodificar o es todo una broma?

R. Es el sueño de una escritura. Todos tenemos dentro de nosotros 'otra escritura', sin embargo, como nos enseñan un alfabeto, a mover la mano de una manera concreta, nuestra escritura, la que está dentro de nosotros, se queda 'congelada'. Pero haz una prueba, libérate de tu alfabeto y deja que la mano discurra… A lo mejor prefieres letras con muchas curvas o muy anguladas, muy grandes o muy pequeñas... quién sabe. Ciertamente, no lo sabremos jamás porque hemos aprendido a utilizar un alfabeto y ese alfabeto nos limita.

P. Pero entonces, la escritura que has utilizado en el Codex, ¿dice algo o no?

R. No. No hay que buscarle nada oculto. Es como el arte, no se sabe qué es, no hay palabras. Sin embargo, cada siglo se ha empeñado en dar sus propias explicaciones...

P. Pues hay algunos que dicen que han conseguido descifrarlo...

R. Me alegro por ellos. Es más, querría saber que hay escrito, me haría mucha ilusión. El único juego intelectual que hice, fue en la numeración de las páginas que inventé una serie tipo la de de Fibonacci. El problema es que después olvidé cómo era [risas] pero alguien lo descifró. Yo creo que lo que ha pasado es que se han pensado que lo mismo que ocurría con la numeración, sucedía con la escritura. Pero… ¡inventarse una lengua es mucho más complicado!

[Breve pausa para retomar las palabras con aire jocoso]

Puede darse incluso que sea una escritura llegada de otro planeta con una nave. Siempre espero que si alguien tiene contacto con esa astronave, me escriba una carta en la que me diga que ha descubierto todo lo que yo he escrito y es una maravilla. [Risas]

P. Otro libro que ha dado para muchas teorías es el "Manuscrito Voynich"

R. Yo siempre he pensado que era un timo. Como Rodolfo II era un emperador que en Praga tenía su corte de alquimistas y era un poco fanático, yo creo que alguien se aprovechó de eso y creó el libro para jugar con él. Es como si yo escribo el Codex y voy donde una persona muy influyente y crédula y le digo: "aquí está escrito tu futuro…"

P. ¿Conocías ese manuscrito cuando hiciste el códex?

R. No. Se conocía poco, no oí hablar de él hasta los '80. Después una editorial hizo una reproducción. Yo la tengo y he de decir que es un libro aburridísimo. Es un timo del siglo XV, al rey Rodolfo II le timaron.


P. Pues hay personas que han vendido la primera edición de tu Codex por 6000 euros. Tú, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar si no fuese tuyo?

R. El coleccionismo es una condición muy especial del espíritu, es querer poseer una cosa. Yo no soy así, por lo que no gastaría 'una lira' en mi Codex, iría a una biblioteca. No se puede comparar, pero por ejemplo, como no puedo tener un cuadro de Caravaggio lo voy a ver a ver a un museo. De hecho... ¿puedo decirte algo? Siento no tener más copias de la primera edición porque he visto que muchas han llegado hasta los 9000 euros. Si tuviera 20 ó 30, podría pagarme la pensión [ríe] Si hubiese tenido más dinero en esa época… porque el editor hizo un libro caro, yo no podía comprarlo.

P. Pero tú tienes algún libro de la primera edición, espero…

R. Sí, tengo tres, así que en un caso extremo podría tener dos o tres meses de autonomía viviendo bien, pagando el alquiler…

P. Y cuando imaginas a las personas que lo tienen, que lo "leen", ¿en quién piensas? ¿Tienes un lector ideal en la cabeza?

R. [Se toma unos segundos para contestar] Me gustaría que lo leyeran personas… No puedo decir que me gustaría que lo leyese una mujer bella, que en vez de ir a una fiesta mundana en Nueva York, decide quedarse viendo mi libro; o un niño, que se hace el enfermo para no ir al colegio y se mete en la cama a verlo; o una persona anciana que en su lecho de muerte, antes pedir la morfina, decide hojear el Codex… [Risas]

Me gusta imaginar que las personas que miran al libro, lo hacen con un deseo, con una voluntad, con una esperanza, como algo que te puede ayudar en ese momento, que te pueda dar energía. Más que en una persona precisa, me gusta imaginarlo en personas que prefieren mirarlo en ese momento, antes que hacer otras cosas.

[Con mucha seguridad y subrayando] Sí, me gusta imaginarlo como un ayuda.

P. Para concluir con la entrevista, te propongo un juego. Imagínate que dentro de miles de años una nueva civilización llegase a la tierra y encontrase tu Codex bajo una piedra, por ejemplo, ¿qué crees que pensarían de nosotros?

R. ¡Maldición! pensar que ese libro sea el último... que todo se esfume y permanezca el Codex... Me parece increíble pensar que el papel sobreviva al plástico

P. Tienes razón, pero por imaginar...

R. Es bonito porque la imaginación ha de ser optimista. Podemos pensar también que en el futuro habrá un Codex hecho de un material indestructible. Vale, pues...Me gusta pensar en cómo será el extraterrestre… A lo mejor llega y dice: - ¡Fíjate, esto nos lo dejamos aquí! Puede que antes de nosotros viniesen otros a la Tierra. Entonces, se lo cogen y se lo llevan a casa.

Ya sabes, como las teorías del descubrimiento de América… Además los extraterrestres tendrán también sus propios ufólogos, así que será un argumento en el que se tendrán que poner a investigar. [Risas]

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