Sábado, 18.11.2017 - 22:50 h

La 'belle epoque' parisina de Zuloaga llega a la Fundación Mapfre

La Fundación Mapfre de Madrid acogerá hasta el próximo 7 de enero la exposición 'Zuloaga en el París de la Belle Époque, 1889-1914', un recorrido por la obra del pintor que se desarrolló en la capital parisina durante el cambio de siglo.

La muestra, comisariada por Leyre Bozal Chamorro y Pablo Jiménez Burillo, ofrece una a un Zuloaga que "se muestra en perfecta sintonía con el mundo moderno en el que se inscribe y excede los límites" que la historiografía tradicional del arte ha establecido: una obra convencionalmente ligada a la generación del 98 y por lo tanto a la conocida como 'España negra'.

Zuloaga en el París de la Belle Époque se organiza en torno a varias secciones que ilustran los distintos aspectos de la aventura parisina del pintor: sus primeros años en la capital francesa, el contexto del París que le recibe; sus grandes amistades, como Émile Bernard y Auguste Rodin; el Zuloaga retratista; su faceta de coleccionista; y su regreso a las raíces españolas.

Así, la primera sección se centra en la llegada del pintor a París, donde estudia en academias en las que que imparten lecciones dos de los artistas más influyentes de la ciudad, Henri Gervex y Eugène Carrière.

Con ellos se inicia en la pintura 'au plein air' y conoce a artistas como Maxime Dethomas, Jacques-Émile Blanche o Henri de Toulouse-Lautrec. De forma paralela, pasa temporadas en Sevilla y Alcalá de Guadaíra, donde realiza diversas composiciones de temática andaluza como Víspera de la corrida o Mujer de Alcalá de Guadaíra.

A partir de 1890, presenta sus obras en la galería Le Barc de Boutteville junto a los protagonistas del simbolismo como Paul Gauguin, Maurice Denis, Paul Sérusier o Émile Bernard. Influenciado por este ambiente, comienza a experimentar con la simplificación de las formas, aunque manteniendo siempre una paleta más sombría de lo habitual entre sus coetáneos.

Otras secciones muestran la amistad que el artista vasco comparte con el pintor Émile Bernard y con el escultor Aguste Rodin. A Bernard, le une la admiración por la tradición pictórica y por los maestros del pasado. Por su parte, la relación con Rodin nace de la profunda admiración que siente por la obra del escultor; ambos artistas intercambian obras y exponen de forma conjunta en diferentes ciudades europeas.

Zuloaga, al relacionarse con la élite social e intelectual de la capital francesa, también tiene un papel destacado como retratista de los protagonistas del París de la Belle Époque, como se observa en la sección 'El retrato moderno'. En ésta destacan el retrato de la condesa de Noailles.

UNA MIRADA A ESPAÑA

En la sección 'Una mirada a España' se exponen piezas de la colección artística del propio pintor, dedicando especial atención a los pintores españoles que más admiraba: El Greco, Zurbarán o Goya.

Asimismo, la última sección, 'Vuelta a las raíces', destaca la relevancia que la experiencia parisina tiene en el regreso de Zuloaga a sus propias raíces, ofreciendo una visión de España en la que se funden realismo y simbolismo, tradición y modernidad.

En esta vuelta, el pintor se encuentra con algunos de sus compañeros, con los que comparte iconografía: bailarinas, celestinas o enanos ocupan también la mirada de Picasso o de Anglada Camarasa.

HOMENAJE A 'EL GRECO'

'El Retrato de Maurice Barrés', con el que se cierra la exposición, resulta un excelente ejemplo, pues une los dos aspectos fundamentales de su producción artística, la francesa y la española, a la vez que rinde homenaje a la figura de El Greco, uno de los artistas más admirados en este momento.

La muestra, organizada con el apoyo excepcional del Musée d'Orsay, ha contado con más de 40 prestadores, entre instituciones y colecciones particulares, entre las que destacan la Fundación Zuloaga, Madrid, la Galleria Internazionale d'Arte Moderna di Ca' Pesaro, Venecia; Museum of Fine Arts, Boston; Musée national Picasso, París; Musée Rodin, París; Museo de Bellas Artes de Bilbao; National Gallery of Art, Washington D.C.; The State Hermitage Museum, San Petersburgo o The State Pushkin Museum of Fine Arts, Moscú.

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