Viernes, 23.08.2019 - 03:42 h

Los desgarros de las "concertinas" inspiran la exposición "Vallados"

Cortes, desgarros y marcas grabadas "para siempre" son algunos de los "efectos" de las "concertinas" instaladas en la triple valla que separa Marruecos de Melilla, que sirven de inspiración a "Vallados", la exposición de fotografía de Luis Gaspar que hoy se inaugura en el Ateneo de Madrid.

Madrid, 20 mar.- Cortes, desgarros y marcas grabadas "para siempre" son algunos de los "efectos" de las "concertinas" instaladas en la triple valla que separa Marruecos de Melilla, que sirven de inspiración a "Vallados", la exposición de fotografía de Luis Gaspar que hoy se inaugura en el Ateneo de Madrid.

Gaspar decidió comprar una "concertina", una alambrada con cuchillas, e instalarla en su estudio fotográfico para retratar a actrices, periodistas, famosos y amigos que quisieran probar en "carne propia" el dolor que sufren los que intentan llegar a Europa, explica el fotógrafo en declaraciones a Efe.

Los periodistas Máxim Huerta y Susanna Griso, las actrices Juana Acosta y Ana Labordeta, o el director de cine Fernando León de Aranoa son algunos de los protagonistas de las 104 fotografías de "Vallados", con la que Gaspar quiere que los visitantes reflexionen al situarles frente a la crudeza de esta situación.

"Empecé esto como un proyecto personal, para tratar de ayudar a que se quiten estas medidas de las fronteras, porque creo que solo sirven para estigmatizar a los vienen buscando una vida mejor", señala Gaspar.

En la exposición las fotografías están intercaladas con textos escritos en primera persona por "las personas que se convirtieron en inmigrantes" y que reflejan las sensaciones que van "desde miedo, angustia hasta el dolor".

"De repente olvidamos que son seres humanos que vienen huyendo de persecuciones políticas, discriminación sexual o pobreza y que las concertinas no les disuaden en absoluto de parar, porque es un paso más en el calvario que tienen que pasar", ha dicho el fotógrafo.

Gaspar cuenta que para la exposición ha visitado distintos refugios de inmigrantes y le han conmovido muchas de sus historias, como la de un joven originario de Camerún que saltó la valla para viajar a España con el fin de estudiar medicina y que dos años después no ha conseguido ni siquiera regularizar su situación.

"Este joven dejó a su mujer y a sus hijos, y el sistema le obliga a estar en la marginalidad", recalca.

El fotógrafo, que no quiere en modo alguno contribuir a "frivolizar el tema", no ha querido mostrar "las heridas y la sangre".

"Es imposible no hacerse daño con las concertinas. Lo único que logran es dejar marcas de por vida que les generan vergüenza, porque se sienten maltratados", resume.

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