Sábado, 15.12.2018 - 04:24 h

Restaurado un gran mural que realizó Pedro Mercedes en una de las fachadas del Hotel Castillo de Uña (Cuenca)

La Diputación de Cuenca ha restaurado un gran mural que realizó el alfarero Pedro Mercedes en 1962 y a partir de este miércoles, 30 de noviembre, a las 11.30 horas se podrá contemplar en su ubicación, una de las fachadas del Hotel Castillo de Uña.

Restaurado un gran mural que realizó Pedro Mercedes en una de las fachadas del Hotel Castillo de Uña (Cuenca)

CUENCA, 28 (EUROPA PRESS)

La Diputación de Cuenca ha restaurado un gran mural que realizó el alfarero Pedro Mercedes en 1962 y a partir de este miércoles, 30 de noviembre, a las 11.30 horas se podrá contemplar en su ubicación, una de las fachadas del Hotel Castillo de Uña.

El mural, que recoge escenas de caza en la que se enlazan hombres y animales siguiendo los patrones estéticos del alfarero conquense, ha sido presentado este lunes con la presencia de la diputada de Cultura y Turismo, María del Rosal Martínez, según ha informado la Diputación en nota de prensa.

A este acto también ha asistido el autor de la restauración y discípulo de Pedro Mercedes, Antonio Hernánsanz, el que fue colaborador habitual durante más de 40 años del alfarero conquense, José Martínez Culebras; el hijo de Pedro Mercedes, Tomás Mercedes y representantes de la propiedad donde se enclava este gran mural.LA OBRA

La obra ocupa una gran pared de 28 metros de largo por casi dos metro y medio de alto y que se gestó en 1962, según ha explicado José Martínez Culebras.

El colaborador de Pedro Mercedes ha explicado que los propietarios del inmueble pidieron a Mercedes que les realizara este trabajo. Según Martínez, al tratarse de un material distinto de la arcilla y al estar pensado para un espacio al aire libre, Pedro Mercedes estuvo tentado de rechazar la oferta y él mismo le tuvo que insistir para que acabara aceptando el encargo.

Tras los trabajos previos de preparación de lo que sería el gran mural, Martínez Culebras ha destacado que en apenas ocho días habían terminado el trabajo; un gran mural en el que se enlazan escenas de caza, hombres y animales, enlazados según la estética singular que desarrolló Mercedes.

Con el paso del tiempo, las inclemencias meteorológicas habían hecho mella en el estado de este gran mural por lo que ya en vida del propio Pedro Mercedes, según ha relatado su hijo Tomás, se plantearon la necesidad de restaurarlo aunque, en aquel momento, no terminó de cristalizar el proyecto.

Finalmente, gracias al trabajo de Antonio Hernánsanz, el deseo del alfarero se ha visto cumplido. Hernánsanz ha destacado la sorpresa que le produjo descubrir esta obra "de la que no tenía ninguna referencia" a pesar de que, en su opinión, se trata de "una obra muy buena".

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