Sábado, 14.12.2019 - 08:52 h

Los Ángeles-2024, un sueño que sus habitantes quieren hacer realidad

Barney's Beanery era uno de esos clásicos locales de Hollywood, donde solían reunirse grupos de amigos veteranos para discutir de la vida y que el cineasta Quentin Tarantino usó de oficina para escribir el guión de "Pulp Fiction".

Hoy en día, más de 50 pantallas de televisión atraen a una clientela apasionada del deporte, que no se pierde grandes acontecimientos como el Superbowl, la final de la NBA, la serie mundial de béisbol y -cada cuatro años- los Juegos Olímpicos.

Bueno, no todos. Algunos tienen poco espíritu olímpico.

"No es lo mío. Hay algunas disciplinas que me gustan, pero hay otras que directamente no entiendo, como la doma", cuenta a la AFP José Ortiz, un director de casting de 34 años.

"Salvo si les concierne de alguna manera, dudo que haya gente en Los Ángeles que siga (los Juegos)", afirma.

Si Ortiz está en lo cierto, Los Ángeles tendrá que encontrar la forma de convencer a sus ciudadanos de que merece la pena organizar los Juegos Olímpicos de 2024. La ciudad californiana quiere imponer su candidatura frente a las de Roma, Budapest y París.

El alcalde, Eric Garcetti, dijo hace unos días en Rio de Janeiro que Los Ángeles está preparada para acoger el evento deportivo más importante "desde que se apagó la llama olímpica en la ceremonia de clausura de los Juegos de 1984".

Así, dejó entender que gran parte de las infraestructuras ya existen.

Pero "Los Ángeles sería (una sede) increíble", reconoce Ortiz. "Además, cualquier ciudad estadounidense tiene al menos las cañerías limpias y nadie sería atracado", en comparación con los problemas que ha acumulado Rio de Janeiro.

"Siempre me emociono con los Juegos Olímpicos", dice de su lado Sterling Folkestad, un actor y modelo de 31 años.

"Siempre que enciendo la televisión, retransmiten competiciones. Pero también es una cuestión de orgullo. Estados Unidos siempre se une y se entusiasma por sus deportistas", afirma.

Barney's Beanery suele llenarse por la tarde, cuando la gente sale de trabajar y se reúne para tomar algo.

James Bibb, un carpintero de 26 años, está entretenido viendo un partido de los Pittsburgh Steelers -el equipo de football americano de su ciudad- mientras juega a billar con sus amigos, pero dice ser fan de los Juegos.

"Sólo se celebran cada cuatro años, es un acontecimiento único, y te acabas involucrando", asegura.

A.J. Sacher lleva 16 años trabajando en el histórico local y su experiencia laboral le otorga voz para hablar del impacto de los Juegos Olímpicos en los clientes.

"Todo el mundo viene para la ceremonia de apertura, en grupo. Los Ángeles es una ciudad repleta de personas venidas de todos lados del mundo y la gente quiere ver a sus países", cuenta.

Con el béisbol a media temporada y la liga NFL de football americano a punto de comenzar, los Juegos han dado vida al calendario deportivo y al bar.

"Los Ángeles es una de las pocas ciudades en el mundo que no necesitan construir muchas infraestructuras para las Olimpiadas", apunta, retomando el discurso del alcalde Garcetti.

El aumento del tráfico será uno de los efectos negativos de convertirse en ciudad olímpica, pero el angelino está acostumbrado a los atascos, reconoce.

Merlin Lucas sueña con ver en Los Ángeles lo que ha visto en Rio: la inauguración y todo tipo de competiciones.

Este hombre de 39 años vio en los primeros Juegos que se celebran en Sudamérica algo de natación, gimnasia y voleibol. Pero su mejor recuerdo olímpico es de 1984, cuando el atleta Carl Lewis ganó cuatro oros.

"Para mí sería un sueño hecho realidad ir a los Juegos de 2024, después de haber asistido a los de 1984", asegura.

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