El cine de las revueltas árabes se carga de activismo

  • La proliferación de películas sobre las revueltas árabes ha llegado hasta el extremo de que la guerra en Siria se pueda "filmar" en una ciudad como El Cairo y con un reparto de aficionados salidos de las filas de los activistas sirios.

Belén Delgado

El Cairo, 22 abr.- La proliferación de películas sobre las revueltas árabes ha llegado hasta el extremo de que la guerra en Siria se pueda "filmar" en una ciudad como El Cairo y con un reparto de aficionados salidos de las filas de los activistas sirios.

La idea se le ocurrió al director Ahmed Atef, que esta semana proyectó en la capital egipcia su película "Bab Sharqi" ("Puerta de Oriente"), como un ejemplo de "cine comprometido" y un llamamiento a la convivencia social.

No hay ni rastro de la famosa puerta del casco histórico de Damasco por la que cruzaban antes los sirios fuera cual fuera su religión. Desde la primera escena, por el contrario, lo que aparece es la travesía por un desierto de los que no faltan en Egipto.

El conflicto marca la vida de los personajes sirios que se refugian en El Cairo. Dos gemelos se enfrentan por sus posturas irreconciliables hacia el régimen del presidente Bachar al Asad y su familia se desintegra en una trama poco verosímil.

Esos dos hermanos son Ahmed y Mohamed Malas, actores de teatro que huyeron de Siria tras ser detenidos y torturados. Junto con Atef elaboraron el guión de la cinta, para cuyo casting se presentaron unas cuatrocientas personas, en su mayoría aficionados y activistas, señala a Efe el director egipcio.

Con la ayuda de los opositores, cuenta, intentó reflejar la "maquinaria de matar" del régimen sirio, y para ello no dudó en incluir vídeos como los que suelen circular por internet mostrando cadáveres de civiles.

En esos momentos de la proyección, parte del público de la sala -compuesto, sobre todo, por refugiados sirios- reacciona airado y profiere insultos contra Al Asad. No solo eso. También se ríe con chistes como los que comparan el acento sirio con el turco, y hasta aplaude cuando se recrea el ridículo asesinato del presidente en un cuarto de baño.

La distancia entre las preocupaciones de los sirios y la película se acorta. "La carga emocional siempre será mucho mayor en la ficción que en los documentales", sostiene Atef, en alusión a los numerosos proyectos que ya han sido realizados sobre el terreno pese a los peligros de la guerra en curso.

El largometraje "Bab Sharqi" se inspira en la revuelta en Siria, siguiendo la estela de esas otras producciones egipcias que en los últimos dos años han abordado episodios "revolucionarios", como los que forzaron en Egipto la caída del presidente Hosni Mubarak.

Según Atef, que también es crítico de cine, muchas de esas películas solo buscan la proyección de los festivales internacionales y algunas de ellas incluso ofrecen imágenes contrarias a la revolución.

Entre esos títulos se encuentran el polémico "Tras la Batalla", de Yusri Nasrala; "18 Days", una compilación de diez cortos rodados por diez directores sobre el periodo que duró la revuelta; o el documental "Tahrir 2011: el bueno, el malo y el político".

En la cartelera ha aparecido recientemente "Winter of Discontent" ("Invierno del Descontento"), del cineasta independiente Ibrahim el Batut, que recrea las traumáticas relaciones entre un activista, una periodista y un oficial de la seguridad del estado.

En Egipto, donde el séptimo arte vive años de decadencia tras su anterior esplendor en el mundo árabe, las imágenes de protestas también se han colado con relativa facilidad para ambientar parte de las películas comerciales.

Sin embargo, el público no ha encontrado satisfacción con estas obras que se centran en los aspectos políticos y suelen dejar de lado las vidas humanas, asegura a Efe el crítico egipcio Hani Mustafa.

"Estamos en una atmósfera política que todavía no está clara, por lo que es difícil posicionarse", apunta Mustafa, para quien esas películas pecan en general de "ingenuas y un poco mediocres".

Paciente ante el devenir de su país, este experto del semanario en inglés "Al Ahram" confía en que directores prestigiosos se acerquen a la temática de la revolución con nuevas ideas y un mayor empeño por reflejar historias personales.

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