Domingo, 16.12.2018 - 03:02 h
La librería y Handia triunfan en la gala menos polémica y más vasca

Los Goya dejan el IVA y la política fuera del casting de una gala en clave feminista

Solo en el discurso de la Academia se citó el 21% "que sigue sin bajarse". Marisa Paredes reivindicó el no a la guerra y Segura, la Constitución.

Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Alberto Garzón, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, a su llegada a la ceremonia con el abanico reivindicativo en mano. / EFE

La 32 Gala de la Ceremonia de los Goya le otorgó un papel secundario al IVA (los políticos fueron los primeros en pedir reducirlo), hizo un fundido a negro con la crisis catalana y evitó que la política se convirtiera en protagonista como si fuera un feedback de épocas pasadas. Por no hablar, ni se hizo mención al último 'estreno' del Gobierno que aplazó el pago de las ayudas al cine en 2019. No hay dinero en las taquillas del Ejecutivo central. Y es que la ceremonia conducida por Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes no quiso ser un remake y tenía claro quién iba a ser la estrella principal de la gala: la mujer. Y su reivindicación. Casualidades o no, en pleno debate sobre la plurinacionalidad, la Academia premió el talento de una película, Handia, rodada en euskera (se habló como nunca en la gala) que logró la friolera de diez Goyas  y otra en catalán, 'Verano 1993'. Pero fue Coixet con 'La Librería' la que se llevó la mejor dirección, guión y el premio gordo del mejor filme.

Aunque la misma Coixet propuso que todas las estrellas femeninas del cine español fueran a la ceremonia en pijama... se negaron. Bien está llevar un abanico solidario (que se vio poco en la alfombra roja, aunque Penélope y Coixet posaron con él), pero una alfombra roja sin glamour... no es lo mismo. Y se aplaude. Como bien sabe el gremio, el espectáculo debe continuar, aunque faltara el mago de los efectos especiales, Reyes Abades.

Política y economía solo en el discurso de la Academia

Mariano Barroso y Nora Navas, (que tiene un Goya en casa) vicepresidentes de la Academia, sustituyeron a Yvonne Blake, presidenta, convaleciente de un ictus. El primero dejó claro que la gente de su profesión solo desea vivir dignamente de su oficio,"como los médicos o los profesores". Navas dijo que el sector "no quería llorar, sino solo que es suyo". Barroso destacó que en una sociedad en la que domina el desencuentro (pareció una leve referencia a Cataluña) el cine propone un lenguaje diferente porque "hacemos historias de la gente que no puede expresarse", y reivindicó que en el sector "hay gente de todas las ideologías".

Navas sí se dirigió directamente a Méndez de Vigo y lo hizo en la única referencia al IVA en toda la noche (fue la oposición la que habló antes de ello): "Generamos riqueza al Estado, más de la que recibimos, y ahí sigue el 21% a pesar de las promesas. Un IVA que castiga a los espectadores porque sin él se bajarían los precios de las entradas". La Academia reivindicó la recaudación de 2017 (más de 100 millones de euros con las producciones españolas, de los 600 millones recaudación global) y prometió luchar contra la desigualdad salarial y por la paridad para, entre todos y todas, acabar con el "monstruo de la violencia contra las mujeres". Parte del público mostró por fin emoción y agitó el abanico rojo para reclamar #Masmujeres.

No faltó el casting de los políticos, con Pablo Iglesias mejor vestido que cuando acude a ver al Rey y Pedro Sánchez repartiendo sonrisas. Su foto con el abanico será de lo más comentado de la noche. Rivera no lo cogió (¿se usará políticamente?). O el ministro Méndez de Vigo, que esta vez no recomendó acudir a ningún acto cultural y aguantó la crítica por el IVA ya bregado como portavoz del Gobierno. Ya en la alfombra roja había confesado haber visto todas las películas nominadas y alguna más. 

Hubo comedia en la gala, más que en las nominaciones. Ernesto Sevilla prometió que todo el mundo se iba a "partir el culo" (su frase célebre), pero el gremio del cine demostró ser un público frío. Marisa Paredes también lo fue al recibir su Goya de honor, pero reivindicó las protestas contra la guerra de Irak, "lo volvería a hacer", dijo. Santiago Segura se desahogó diciendo que "los convenios son como la Constitución, si no se aplican... no sirven de nada". Él fue uno de los momentazos junto con Boyero, algunos sketch (grandes esas musas), y sí... la mujer. Y más ninguna, la madre de Salmerón, ¡qué mujer!

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