Miércoles, 22.05.2019 - 23:35 h

Muere Tony Scott, el padre de la violencia 'de autor' y el hombre que dio la alternativa a Tarantino

A lo largo de tres décadas de carrera en Hollywood, el hermano pequeño de Ridley Scott se convirtió en un director de culto para los amantes de la adrenalina y el género de acción gracias a títulos icónicos como 'Top Gun', 'Superdetective en Hollywood II' o 'El Último Boyscout'. Además, abrió las puertas de la Meca del cine a Quentin Tarantino llevando a la gran pantalla su primer guión, 'Amor a Quemarropa'.

Muere Tony Scott

Tony Scott era un genio más bien bajito, pero impresionaba. Sus apenas 169 centímetros apenas podían contener una personalidad arrolladora. Suficiente como para seducir a la despampanante ex modelo y actriz Brigitte Nielsen –nada menos que 20 centímetros más alta que él– durante el rodaje de 'Superdetective en Hollywood II' (1987), mientras estaba aún casada con el musculoso Sylvester Stallone.

Cuando le conocí, en verano de 2010, me sorprendió con una de esas impactantes entradas con las que tanto le gustaba presentar a los protagonistas de sus películas. Apareció en una de las suites del hotel Casa del Mar (Santa Mónica, EEUU) con su sempiterna gorra roja desteñida y un puro, apagado, entre los labios: "No me dejan fumar, pero me da igual". Acto seguido se reclinó sobre la silla y puso los pies sobre la mesa.

Sólo cuando la audiencia, boquiabierta, estaba completamente rendida a su puesta en escena comenzó a hablar de cine, de lo que supone ir a contracorriente en Hollywood, de su 'amistad' con Denzel Washington –con el que ha colaborado en cinco películas– y de su pasión casi infantil por los trenes. Quizá por eso 'Imparable' (2010), la fábula sobre dos héroes de clase trabajadora que consiguen frenar un tren de mercancías descontrolado, fue su última película.

"Siempre me han criticado por mi estilo, pero me gusta contar historias de manera diferente", aseguraba sin pudor. Y es que el hermano pequeño de Ridley Scott ('Alien', 'Blade Runner') era un tipo poco convencional y lo demostraba tanto en su cine como en su vida.

Esa incontenible personalidad le llevó hacerse un hueco en Hollywood a pesar de crecer como cineasta a la alargada sombra de su hermano mayor y quizá también le llevó a quitarse la vida de manera dramática saltando al vacío desde lo alto del Vincent Thomas Bridge, uno de los puentes más icónicos y cinematográficos de Los Ángeles, aparecido en películas como 'Heat' (1995) o 'Los Ángeles de Charlie' (2000).

Violencia 'de autor'

Cuando el menor de los Scott decidió suicidarse estaba trabajando en un nuevo proyecto, 'Emma's War' (La guerra de Emma), y planeaba resucitar su película más celebrada, 'Top Gun' (1986). Según parece, había convencido a Tom Cruise para que volviera a vestirse de piloto de cazas para encarnar de nuevo a Pete 'Maverick' Mitchell.

'Top Gun' marcó a toda una generación de adolescentes de todo el mundo, rendidos desde entonces al cine visto a través de los ojos de Tony Scott: espectaculares escenas acción combinadas con una banda sonora impactante. Lo de menos era la historia, lo importante cómo contarla.

"Cuando iniciamos el rodaje de 'Días de Trueno' (1990) no había guión, pero teníamos a Tom Cruise", confesó en alguna que otra entrevista el director. A pesar de todo sabía que la película sería un éxito: "Tom es un imán para las mujeres así que le dije: 'siéntate en el coche y fúmate un cigarrillo, sólo con eso ganaremos una fortuna'". Acertó.

Fiel a Tarantino

En sus más de 30 años de carrera, Tony Scott únicamente le fue fiel a un guión, 'Amor a Quemarropa' (1992), la violenta historia de amor entre un aficionado al cine de artes marciales y una prostituta que le hizo llegar a principios de los años 90 un desconocido aspirante a director de Tennessee, un tal Quentin Tarantino.

"Era un guión genial, el único en toda mi carrera al que no le he tocado ni una sola palabra". Con el dinero que recaudó por aquel libreto, el responsable de 'Pulp Fiction' (1994), 'Kill Bill' (2003) y 'Malditos Bastardos' (2009) financió su ópera prima Reservoir Dogs (1992).

Tony Scott tenía un tumor cerebral inoperable, según la cadena de televisión estadounidense ABC.

Según cuentan los medios estadounidenses que Tony Scott dejó escrito el guión de su propia muerte en forma de nota de suicidio. La policía lo encontró en el interior de su Toyota Prius y a buen seguro que, cuando se conozca su contenido, el director de 'El Último Boy Scout' (1991), 'Marea Roja' (1995) y 'Juego de Espías' (2001) volverá a sorprendernos con las razones que le llevaron a tomar esta fatal decisión.

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