Cosas sencillas con un giro inesperado

  • Tazas de café que celebran las conexiones entre los seres humanos, cojines a caballo entre la segunda y la tercera dimensión, vajillas en traje de noche y libros que muestran su cara más bonita. Marianne van Ooij y el enfoque "holandés" al diseño de interiores.
Marianne Van Ooij
Marianne Van Ooij
lainformacion.com
Alessia Cisternino

"Cuando diseño, mi objetivo es – a nivel inconsciente, supongo – hacer que el objeto desaparezca o que la gente mire los objetos comunes desde una perspectiva diferente". ¿Algunos ejemplos? Un florero es un florero, pero si desde un asa cuelga una cadenita y un tapón de goma, se parece más bien a una bañera. Desaparece como florero, pero también llama la atención sobre si.

Una taza que necesita encajar en su platito para que el café no se salga por debajo es una taza, pero también un objeto que celebra la empatía que se establece entre las personas cuando se reúnen para tomar un café. Una estantería para los libros es una estantería para los libros pero con un simple giro de 90º, los libros enseñan su portada y la librería se convierte en un escaparate de nuestras lecturas favoritas y en una alegre mancha de color en las paredes de nuestras casas.

En el mundo de Marianne van Ooij hay espacio para cualquier tipo de objeto: útil, inútil, producido en larga escala (como es el caso de la librería Slim) o simple prototipo (como el juego de tazas de cerámica "1+1=3).

Lo que hacen los diseñadores normalmente es poner su creatividad al servicio de la función y de la funcionalidad de un determinado objeto, preocupándose como mucho de hacerlo más bonito, pero lo que hace esta diseñadora holandesa afincada en Nueva York es saltarse el pasaje de la funcionalidad, a veces pasar también de la belleza del objeto ("nunca me han interesado mucho los objeto bellos en si") y arrancarnos una sonrisa.

Un proceso creativo normal y corriente, donde la idea llega casi siempre por sorpresa al final de un largo proceso, pero cuyo resultado es un verdadero desafío al aburrimiento de parte del diseño de interiores y del diseño industrial. "A veces, tardo horas pesando en cómo resolver una idea y luego, el día siguiente, la solución se me ocurre en un segundo.

Como nota al margen, por alguna razón, me he dado cuenta de que todas estas soluciones se me ocurren cuando estoy en movimiento. Una vez, tuve una gran idea yendo en bici al trabajo, otras veces me pasa cuando me voy a acostar. La idea de los "chair pillows" (cojines con el respaldo de una silla pintado en la funda) apareció en mi cabeza cuando iba a sentarme en el sofá de mi casa".

Simples cojines decorativos que se convierten en algo diferente, gracias a un esfuerzo creativo que va mucho más allá de la elección del material, del patrón y del color de la funda. Es lo que pasa también con la línea de almohadas "Let me out!" y "Peek" – cuyas fundas "pixeladas" hay que mirar desde lejos para que aparezca una imagen que no es visible desde cerca.

"El desafío que me propuse cuando estaba trabajando en esta línea de almohadas que lancé este año era de sumergirme en la zona gris entre la almohada como objeto en dos dimensiones, un lienzo como un reto de diseño gráfico, y un objeto 3D, una cosa que puede contener otra. Las líneas "Let me out!!" y "Peek" son el resultado de esto.

Evidenciando que hay un espacio en la almohada que puede ser ocupado, la almohada misma desaparece y se convierte en una cosa completamente diferente. La pregunta si estas almohadas son objetos de decoración que la gente quiere en su sofá para mi es lo menos importante (¡aunque cada vez que los miro en mi sofá me se siento feliz!).

Una diseñadora sui generis, sin duda, que prescinde de la funcionalidad del objeto, de su aspecto estético y también de los gustos y de las preferencias de sus potenciales clientes. "Me gusta no tomármelo demasiado en serio y disfrutar del proceso creativo. A veces el resultado es un objeto fantástico y a veces es simplemente una idea transformada en objeto, sin ningún tipo de función práctica".

Cojines, tazas, platos, librerías. Cosas comunes, sencillas a las que es quizás más difícil dar un giro inesperado y original. Pero en este sentido, el hecho de ser holandesa, admite Marianne, juega a su favor. "La gente me dice que mi diseño es muy holandés. Hasta que me mudé a Nueva York hace 5 años y medio nunca me había considerado muy holandesa o una diseñadora holandesa".

"Al mismo tiempo, desde que vivo aquí he empezado a darme cuenta de que hay algunas cosas en la cultura holandesa que difieren de otras culturas y llevan hacia un determinado tipo de diseño. 'Ser normal es ya suficientemente excéntrico', es un dicho holandés muy antiguo, que por un lado te anima a no ser muy comunicativo, abierto o agresivo (de allí las formas sencillas) y por el otro te deja mucha libertad de explorar".

"Te obliga a ser humilde, pero al mismo tiempo te da la libertad de ver el cielo como tu único límite. Creo que ésta es una de las razones por las que el diseño holandés es simple en la forma y profundo en el contenido. ¡Probablemente me he convertido en una verdadera holandesa desde cuando vivo en Nueva York!".

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