Miércoles, 18.07.2018 - 14:40 h
¿En busca solo de investigación y patentes?

La 'cara oscura' del efecto Pedro Duque: la ciencia se come a las humanidades

Dentro de la comunidad educativa crece la perplejidad por la separación de Universidades del Ministerio de Educación. ¿Cuál es el mensaje?

El astronauta Pedro Duque pronunciará en Gijón la conferencia 'Misiones Espaciales y Observación Terrestre'
El astronauta Pedro Duque es el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades/EFE

El 'efecto Pedro Duque' ha sido aplaudido desde todos los ámbitos, que han alabado el riesgo y la capacidad de una personalidad que no necesitaba embarcarse en el mundo de la política y que puede ser un impulso rotundo para la ciencia e investigación, la inversión privada y el empujón de las patentes en este país. Un terreno que domina. Pero el 'lado oscuro' ha pasado desapercibido. El hecho de que la universidad haya sido desgajada del Ministerio de Educación para pasar al de Ciencia e Innovación genera cuando menos perplejidad. El medio, una vez más, es el mensaje. La crítica es hasta ahora 'sotto voce' porque desde la CRUE y los rectorados el mensaje es positivo. Menos lo es desde el profesorado y los sindicatos, aunque se esperan movimientos para saber qué universidad tienen en mente tanto Duque, como Sánchez.

De hecho, la CRUE entregará próximanente un documento al nuevo ministro en el que criticará que las universidades "no ocupan realmente el lugar que debieran en la estrategia global de España" ni se encuentren "en las prioridades políticas del país". Reclamarán una estrategia que apueste "por el conocimiento y la innovación". Por el momento exigen, como siempre, "más autonomía y financiación". Los sindicatos sí están desconcertados ante el cambio. Desde UGT ya se ha señalado que hubiera sido mejor evitar ese movimiento "para dar unidad al sistema educativo", aunque se reconoce que el ámbito universitario está cada vez más "estrechamente vinculado a la ciencia".  Desde CCOO se prefiere "concebir el sistema universitario como parte del sistema educativo", pero no se ve mal una universidad vinculada a la ciencia. "No nos parece bien, pero también es cierto que universidad y ciencia están muy conectadas", tercia CSIF. Desde CANAE (Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes) se reclama que exista "la máxima coordinación" entre ambos ministerios.

Muchas voces dentro del profesorado tienen más recelos. "¿Qué mensaje se quiere dar si la educación superior no entra dentro de la educación? Da la sensación de que se busca una universidad netamente investigadora en busca de patentes e inversión privada para las mismas, pero ¿dónde queda la docencia, la idea de transmitir conocimiento?", reflexiona Alberto Palomar, profesor asociado del Departamento de Derecho Público del Estado en la Universidad Carlos III de Madrid. "Lo digo desde el punto de vista de alguien que investiga y publica libros, algo vital, pero que lo hace para luego enseñarlo, si no ¿qué sentido tiene?" explica este experto en la Administración que considera que los cambios de este tipo no son baladís y pueden tener consecuencias.

Alejandro Navas, licenciado y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra ha vivido en primera persona las celebraciones de los 20 años de Bolonia, que "han estado marcadas por una sensación de fracaso, y pesimismo. La conclusión es que esa universidad encaminada a la movilidad y la empleabilidad no ha dado resultado. Ha sido cortoplacista y desde allí Europa ha lanzado un mensaje: la burocracia ahoga a la universidad, hay que volver a la formación integral, a las humanidades". En este sentido Macron apuesta por destinar 100 millones de euros a conectar la red de universidades. La idea es no renunciar a lo básico: aprender a pensar, a hablar y a escribir, aunque frente a nosotros esté un mundo globalizado y tecnológico. Porque en esa base se ven ya deficiencias notables", destaca el experto.

"Parece que estamos ante una idea importada de EEUU. Se corre el riesgo de que sean profesores asociados los que den las clases, y que se minusvalore impartir conocimiento, como si con Google fuera suficiente", destaca Palomar. El modelo americano sale a la palestra también en boca de Carlos Blanco, miembro del Departamento de Filosofía de la Universidad Pontificia de Comillas, que cree que este cambio plantea interrogantes. Se pregunta el experto si ahora "las investigaciones que no tenga un valor aplicado directamente se fomentarán", y aunque considera que la ciencia es la mejor forma de tener un conocimiento válido "la base de una universidad es educar, un proceso de enseñanza en el que la investigación debe estar incorporado".

Sin tener ningún prejuicio sobre Duque, cree que "la universidad debe cultivar el saber por sí mismo y debe estar dentro de educación". Blanco, conocedor de universidades como Harvard, también apunta que el mundo de las Humanidades camina a ser, como en EEUU, titulaciones de segunda opción, complementarias a otras. "De hecho en Harvard ya hay Matemáticas y Filosofía, o Física e Historia". La realidad señala que gran parte de los directivos de EEUU tienen formación humanística, porque "las habilidades analíticas y de pensamiento crítico que proporcionan son vitales en el mundo de hoy. Aprender a asimilar en un mundo tan complejo como el de ahora es clave", señala. No solo eso, como reconoce Navas, "en la City y Wall Street no imperan los estudiantes de Administración y Dirección de Empresas, tan de moda, sino físicos, matemáticos e informáticos. Y no olvidemos que algunos de los más grandes CEO de Europa estudiaron humanidades".

"La investigación se puede hacer desde más sitios que la universidad, llama la atención que el ministerio de Educación incluya FP y no universidades. La verdad es que no sé cómo han convencido a Duque para incorporarlas a su ministerio porque además no será un tema fácil: no son rentables, no lideran ránkings, tienen gastos fijos. Y sorprende más teniendo en cuenta que el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, es todo un experto, no se entiende que no estén bajo su criterio", incide Palomar.

Menos dramático es Félix García Moriyón, doctor en Filosofía por la UCM, profesor honorario de la UAM. Como muestra considera que el Premio Princesa de AsturiasMichael J. Sandel es un reflejo de la importancia de las humanidades "en un mundo mercantilizado, donde todo es dinero". De hecho Sandel ha publicado 'No todo se puede comprar', que es una "toma de conciencia de recuperar criterios morales, de ética de convivencia". Hoy se confunde "el valor con el precio" y algo de esto puede haber en estos movimientos.

De todas formas, Moriyón considera que "se sigue intentando educar a la gente, que los estudios de humanidades siguen siendo un lujo porque el mercado laboral te deja claro que puedes no vivir de ello y desde luego no hacerte rico". Por otro lado lanza un mensaje. "Tenemos una oportunidad histórica que no se está aprovechando. Los profesores de primaria están vírgenes en conocimiento de filosofía y ética. Tal vez deberíamos empezar a clamar por eso". Coincide Blanco. "En un mundo tecnológico cada vez será más necesario la reflexión, el espíritu crítico, es decir,  la educación superior".

Moriyón cree que la universidad está desligada de la educación desde 1970 y lanza un último mensaje. "Hay que enseñar filosofía moral desde la tierna infancia". El lo intenta como miembro de diversas asociaciones internacionales como Sophia (European Foundation for the Advancement of Doing Philosophy with Children), o la International Council for Philosophical Inquiry with Children, porque "ni ésta ni las humanidades son para mayores ni mentes privilegiadas y aumentan el rendimiento". Enseñar valores desde niños siempre es rentable.  Olvidarlo sí sale caro.

"La investigación se estaba alejando de los departamentos"

Rectores contentos por poner en valor la ciencia

El cambio de paragüas para las universidades, dentro de Ciencia e Innovación no ha sido visto con el mismo recelo, por ahora, en todos los ámbitos,. "Va a poner en valor la ciencia y la tecnología, porque Pedro Duque es científico y astronauta y sabe que cualquier misión que se pueda plantear en ciencia requiere financiación y mirada a medio y largo plazo", según la rectora de la Universidad del País Vasco, Nekane Balluerka, que ha calificado de "muy positiva" la incorporación de Universidades el nuevo Ministerio de Ciencia "porque significa que contempla la universidad no solo como un lugar donde se imparte formación, sino un lugar que genera conocimiento". No es la única. Desde la Universidad Autónoma de Barcelona, su rectora, Margarita Arboix, considera que se le de rango de Ministerio y se ponga la ciencia como elemento fundamental". El rector de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Andradas, coincide: "creemos que últimamente se estaba produciendo un alejamiento de la investigación de los departamentos universitarios con efectos perniciosos para todos y esperamos que ahora esto se corrija".

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