Miércoles, 16.10.2019 - 15:17 h
Las grandes fortunas no lo han hecho

Sin rastro de las donaciones prometidas Notre Dame: solo se ha recaudado el 10%

Solo un día después del gran desastre provocado por el incendio, los principales empresarios franceses anunciaron donaciones millonarias.

Notre Dame
Notre Dame solo ha recibido el 10% de las donaciones prometidas/ EFE

El pasado 15 de abril, el mundo enteró se quedó sobrecogido al ver cómo una de las joyas arquitectónicas más importantes ardía en llamas. La catedral de Notre Dame se derretía después de que se desatara un terrible incendio en el tejado del templo, dañando buena parte de él. El terrible suceso tuvo su origen en la reforma del edificio, un accidente que tuvo unas consecuencias fatales que dejaron a los franceses -y a medio mundo- sumidos en la tristeza.

Porque la catedral de Notre Dame es un símbolo para París y para Francia entera, por lo que su reparación se convirtió de inmediato en cuestión de Estado. Tal es así que en menos de 24 horas se comprometieron hasta 850 millones de euros la reconstrucción, más de la cantidad estimada para afrontar las obras. El 16 de abril, a cada hora se hacía una nueva promesa para poner dinero para devolver a Notre Dame a su estado natural. Pero la realidad es que, a día de hoy, cuando han pasado más de tres meses del incendio, solo se ha recaudado el 10% de lo prometido. Y precisamente, lo que falta es lo que anunciaron las mayores fortunas y empresas de Francia.

En concreto, todavía no han cumplido sus promesas los mayores magnates del lujo franceses, el dueño del grupo LVMH, Bernard Arnault -el hombre más rico de Francia- anunció una donación de 200 millones, mientras que su mayor rival, el grupo Kering -dueño de Gucci o Yves Saint Laurent-, propiedad de la familia Pinault, se comprometió a donar 100 millones, misma cifra que el grupo L'Oréal

Precisamente llamó la atención que el mundo del lujo se volcara de esa manera con Notre Dame, pues fueron los primeros y los que más dinero prometieron. Aunque también se sumaron otras empresas, como la petrolera Total, que también anunció una donación de 100 millones. Si bien hoy por hoy la catedral sigue esperando ese dinero para llevar a cabo unos trabajos que durarán cinco años y que concluirán justo a tiempo para los Juegos Olímpicos de París en 2024

¿Dónde está el dinero?

Este hecho ha escandalizado a la opinión pública francesa, que se siente decepcionada al ver cómo todavía no han materializado sus promesas los grandes empresarios del país. Mientras tanto, personas anónimas y particulares sí han cumplido con Notre Dame y son precisamente los que conforman ese 10% que se ha logrado recaudar en este tiempo.

Así, surge la pregunta, ¿dónde está ese dinero? ¿Se va a entregar finalmente o quedará en papel mojado? Un alto funcionario de la catedral ha reconocido que todavía no han dado ni un céntimo y que las donaciones que llegan son de personas que no tienen los mismos recursos que estos millonarios. Así pues, todo queda ahora en un limbo que nadie sabe cómo concluirá.

Según la prensa gala, las grandes fortunas estarían esperando a conocer los planes finales del gobierno francés para la reconstrucción -todavía no hay una hoja de ruta concreta- para poner el dinero, además, de hacerlo en la iniciativa que les parezca más adecuada. Es decir, una especie de 'donación a la carta'. Pero mientras tanto el tiempo pasa y hay que pagar los salarios de las 150 personas que trabajan en Notre Dame para quitar todos los escombros. Y, lo peor, es que todavía quedan más de 300 toneladas de plomo que suponen una amenaza tóxica y que deben limpiarse antes de que empiece la reconstrucción.

Así, la incertidumbre sobre el futuro de Notre Dame sigue en el aire. Y eso que a los donantes se les puso una alfombra roja fiscal para poner su dinero. En concreto, según la ley que se aprobó especialmente para reparar la catedral, se fijó una deducción del 75% hasta el 31 de diciembre para las donaciones de hasta 1.000 euros -dirigida a los pequeños donantes- y del 66% para las superiores, es decir, para las grandes fortunas. 

No obstante, se espera que este dinero acabe llegando, pero cuando el Parlamento se ponga de acuerdo acerca de cómo proceder en Notre Dame. Hasta entonces, el templo sigue corriendo peligro. Hace unas semanas, el ministro de Cultura, Franck Riester, advirtió de que la situación de la bóveda aún es frágil y de que hay peligro de que pueda caer. Por ello, cuanto más tarde se empiecen las obras y cuanto más tarde llegue ese dinero prometido -si es que llega-, más riesgo hay de que la reconstrucción se complique y de que ocurra un accidente peor. 

Notre Dame se está convirtiendo en un claro ejemplo de cómo la desidia tanto de los políticos, por una parte, como de los millonarios por otra, puede dar al traste con una de las mayores obras de la humanidad. Un claro ejemplo de cómo el marketing hace mucho cuando se produce una tragedia y todo el mundo se sube al barco. Una especie de "¿quién da más"?, que al final puede quedar en papel mojado. Para desgracia del mundo entero.

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