Martes, 15.10.2019 - 08:06 h
Se celebra el 19 de octubre

El cura que va a casar a Rafa Nadal y Mery Perelló revela varios secretos del enlace

El sacerdote Tomeu Catalá ha contado al 'Diario de Mallorca' algunos de los detalles de una de las bodas más esperadas del año.

Rafa y Xisca
Nadal y Xisca Perelló se casarán el mes que viene / EFE

Quedan apenas dos semanas para una de las bodas más importantes del año. De hecho, se puede decir que va a ser la que cerrará un año de grandes enlaces, entre los que destacan los de Sergio Ramos y Pilar Rubio, Belén Esteban y Miguel Marcos o Feliciano López y Sandra Gago, que se celebró hace unas semanas. El 19 de octubre Rafa Nadal y Mery Perelló se casan en sa Fortalesa (Pollença) en una boda que reunirá a más de 500 personas de todo el mundo.

Familiares, políticos, deportistas, empresarios...y hasta el Rey Juan Carlos. Se espera que sea una boda muy concurrida, por lo que habrá grandes medidas de seguridad para garantizar la privacidad de los novios y asistentes. Si bien la pareja tiene planeada una ceremonia muy sencilla, acorde a su personalidad y su forma de ser. Así lo ha desvelado el sacerdote que va a casarles, Tomeu Catalá, el fundador de Proyecto Hombre en Baleares, en una entrevista en el 'Diario de Mallorca'.

Catalá confiesa que se enteró de que iba a casar a la pareja por la prensa, "tuve que llamarles para saber si era cierto". Si bien él no le da importancia a este hecho, pues afirma haber casado a muchas parejas en su vida y que para él todas las bodas han sido especiales. "Solo sé que voy a casar a dos personas que se quieren. Es lo que he percibido estando con ellos", señala el párroco.

Su relación con los Nadal viene de lejos, pues conoció al abuelo de Rafa porque era director de orquesta y participó en eventos de Proyecto Hombre. Una tradición que siguió su hijo, el padre de Rafa, Sebastián Nadal, que siempre ha apoyado a la fundación benéfica y contribuyó a la construcción de su sede. Con Rafa ha tenido menos trato por sus continuos viajes por el mundo, pero ha seguido su carrera como todos los españoles.

A Mery no la conocía, pero a raíz del enlace ha entablado una bonita relación con ella y su familia. El objetivo de la pareja, cuenta, es tener una boda íntima sin que sea un espectáculo, ajena a miradas indiscretas, de ahí la elección de la Fortaleza. Así, llevan preparando la boda varios meses para que sea lo más especial posible.

Catalá nunca ha estado en la Fortaleza, pero aunque en un principio pensó en visitarla antes del enlace, después cambió de idea, pues quiere que sea una sorpresa para él. Asegura que no le impresiona la lista de invitados ilustres y que para él es solo una boda de dos personas que se quieren y desean sellar su amor por la iglesia.

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