El efectismo del Fandi se lleva la tarde en Valdepeñas

  • El diestro David Fandila "El Fandi" encandiló a los tendidos ciudadrealeños de Valdepeñas (centro) con su consabido espectáculo, lo que le permitió salir a hombros tras pasear tres apéndices.

Valdepeñas (España), 6 sep.- El diestro David Fandila "El Fandi" encandiló a los tendidos ciudadrealeños de Valdepeñas (centro) con su consabido espectáculo, lo que le permitió salir a hombros tras pasear tres apéndices.

FICHA DEL FESTEJO.- Cuatro toros de Albarreal, desiguales de presentación y descastados en general, y dos -segundo y cuarto- de José Vázquez, nobles y con clase, aunque justos de casta.

David Fandila "El Fandi", dos orejas tras aviso y oreja con petición de la segunda.

Joselito Adame, silencio y oreja.

Cristian Escribano, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

La plaza tuvo tres cuartos de entrada.

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El Fandi volvió a conquistar los tendidos de una plaza de toros, con los mismos cubiertos por un público festivo y a favor de la obra que suele interpretar el granadino, que no es otra que mostrar sus magníficas dotes físicas a la hora de poner banderillas, recibir con vistosidad de capote, y luego, con la muleta pasárselo con pocas apreturas y abundando la cantidad sobre la calidad.

Valdepeñas no fue excepción. En sus dos toros siguió el citado esquema, para deleite del público, todo hay que decirlo.

El toreo lo puso un Cristian Escribano que compuso la figura, siempre encajado, llevando con temple las sosas embestidas de su lote. De no haber fallado estrepitosa y repetidamente con los aceros habría acompañado a hombros a El Fandi. Pero no fue así. Pinchó a sus dos toros.

Joselito Adame lidió los toros que saltaron a la arena en primer y cuarto lugar ya que tenía que coger un vuelo a México. Y allí pareció tener la cabeza puesta, pues a sus manos fue el mejor toro de la corrida, el cuarto de la tarde, y con él anduvo sin compromiso y tirando de efectismos demasiado pronto, cuando el toro mereció más sitio y exposición por parte de su matador.

Su primero se rajó a la tercera tanda y nada pudo hacer ante él.

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