El flamenco de Colombia considera "devastadora" la muerte de Paco de Lucía

  • La muerte del guitarrista español Paco de Lucía "es una noticia devastadora" para la cultura del flamenco, afirmó hoy a Efe el también guitarrista y luthier Anzor Mancipe, uno de los grandes artistas colombianos que interpretan este género.

Bogotá, 26 feb.- La muerte del guitarrista español Paco de Lucía "es una noticia devastadora" para la cultura del flamenco, afirmó hoy a Efe el también guitarrista y luthier Anzor Mancipe, uno de los grandes artistas colombianos que interpretan este género.

"Es devastador. Paco de Lucía era el faro de nosotros en este arte y en este mundo, un artista al que hemos querido y admirado", dijo Mancipe.

El maestro andaluz murió la noche del martes a los 66 años en un hospital de Cancún (México), al que había sido trasladado tras sentirse indispuesto.

El arte de Paco de Lucía, el gran intérprete del Concierto de Aranjuez, del compositor Joaquín Rodrigo, y quien formó con Camarón de la Isla, fallecido en 1992, la gran dupla que cambió para siempre el flamenco, fue precisamente lo que convenció a Mancipe para ser guitarrista de este género en un país sin apenas tradición.

"Su forma de tocar la guitarra es del otro mundo, algo sorprendente", insistió Mancipe, perteneciente a una familia de músicos y compositores de música tradicional colombiana y quien tuvo su primer contacto con el flamenco cuando conoció a Manuel Soto, "Noly", de la formación Mártires del Compás.

Mancipe, que estudio guitarra clásica en la Academia Superior de Artes de Bogotá, escuchó a Paco de Lucía por primera vez en 1994 y la última vez que cruzó unas palabras con el maestro fallecido fue el año pasado, cuando le dijo: "el flamenco es algo que se queda para toda la vida", recordó hoy.

Este artista colombiano es además el único luthier de guitarras flamencas en Bogotá, construye los instrumentos en su taller del barrio de La Macarena, donde recibe encargos desde todos los rincones de Colombia.

La relación de Paco de Lucía con Latinoamérica siempre fue muy estrecha, especialmente desde que viajó en los años 70 del siglo pasado a Chincha, una localidad de población afrodescendiente del sur de Lima, donde escuchó el sonido del cajón peruano y lo introdujo al flamenco.

Hoy el flamenco no se entiende sin esa caja de percusión.

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